viernes, 11 de agosto de 2017

HORARIO MUSEO DE DINOSAURIOS FIESTAS PATRONALES 2017

Con motivo de las Fiestas Patronales de Nuestra Señora y San Roque de Salas de los Infantes, el Museo de Dinosaurios tendrá el siguiente horario:





































Después de las Fiestas Patronales, el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, volverá a su horario habitual de apertura.

¡DESDE EL MUSEO DE DINOSAURIOS Y LA FUNDACIÓN DINOSAURIOS CYL OS DESEAMOS UNAS FELICES FIESTAS A TODOS LOS SALENSES Y A TODOS LOS VISITANTES!

Hallan el mayor animal que pisó la tierra

El hallazgo se produjo en la provincia de Chubut en plena Patagonia argentina. Después de más de tres años de excavaciones, los paleontólogos del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), anunciaron que habían encontrado restos fósiles de, al menos seis, ejemplares de lo que es el dinosaurio más grande hallado hasta el momento.

CTYS-UNLAM
Lo han bautizado como Patagotitan Mayorum, nombre que le viene dado por el territorio, el tamaño y por quien lo encontró, la familia Mayo. Ellos fueron los que dieron aviso al Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) de que se habían localizado unos huesos en el suelo.

El tamaño de estos ejemplares, pertenecientes a la familia de los saurópodos, supuso todo un hito. Habitaron la tierra hace poco más de 100 millones de años y se estima que pudieron llegar a medir 40 metros de largo.

José Luis Carballido, investigador adjunto del Conicet en el MEF y director de la campaña que recuperó los restos, junto al investigador principal, Diego Pol, explica que aún no se saben las causas que provocaron este gigantismo, aunque podría deberse a unas condiciones climáticas y ambientales más favorables: «Nunca se va a saber con seguridad qué pasó. Los herbívoros -dice- aumentan de tamaño teniendo en cuenta que, a mayor volumen, menos riesgo de ser depredado. Pero hay algo que es seguro, y es que en Patagonia hace 100 millones de años las condiciones ambientales eran favorables para que estos animales se reprodujeran y se mantuviesen. Y es cierto que es coincidente un cambio en la vegetación con un aumento de las temperaturas».

CTYS-UNLAM
Pero no solo el tamaño ha marcado la diferencia. Es la primera vez que se encuentran piezas suficientes para estimar con precisión el peso de estos ejemplares. «Lo importante -apunta- es entender hasta qué punto pueden crecer. Con el descubrimiento del Argentinosaurius, al no tener suficientes piezas no pudimos estimar el peso con exactitud. Se estimó entre los 50.000 y los 140.000 kilos, pero en el fondo no sabemos nada. En cambio, con el Patagotitan sí. Pudimos estimar su peso en 70 toneladas», señala Carballido.

Hay tres niveles diferentes con fósiles, lo que se traduce en tres momentos diferentes en los que los huesos fueron sepultados. Esto indica que era un lugar al que estos animales solían regresar. Según Carballido, «había huesos pisados, lo que quiere decir que volvían a ese área. Es muy probable que hayan tenido un lugar de alimentación al que regresaban, es un comportamiento muy similar al de los elefantes».

«La Patagonia es rica en fósiles, como en España lo es Burgos»

¿Qué hace que La Patagonia sea un lugar con grandes descubrimientos paleontológicos? Según el paleontólogo argentino de abuelos gallegos José Luis Carballido, tiene que ver con el clima y las características del territorio. Explica que estos hallazgos se deben al clima desértico de la región: «La clave es que tenemos una roca pelada, sin vegetación, lo que nos permite caminar por rocas que se crearon en el pasado, lo que es más difícil en climas húmedos. Esto convierte a la Patagonia en una zona rica en fósiles, por así decirlo. Son grandes extensiones de roca donde se crearon los dinosaurios. En comparación es similar a lo que pasa en España, en Burgos, donde también se han hallado grandes fósiles».

Carballido se refiere al reciente hallazgo del dinosaurio gigante Europatitan eastswoodi cuyos restos se encontraron en el yacimiento Oterillo II, situado entre Salas de los Infantes y Barbadillo del Mercado. El ejemplar pesaba 35 toneladas.

Así eran los primeros mamíferos que planeaban entre dinosaurios

Hallan un fósil en China de 160 millones de años que permite reconstruir la vida de los antepasados de las ardillas voladoras y murciélagos

Recreación artística del mamífero alado, con un bebé en su regazo - NATURE
Tenían largos dedos en manos y pies y membranas que funcionaban como alas en sus patas delanteras. Así eran los primeros mamíferos planeadores que poblaron el planeta. Vivieron hace 160 millones de años en el periodo Jurásico, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra. Tuvieron que adaptarse físicamente para volar, cambiar su alimentación y vivir en los árboles más altos. Todo esto se sabe ahora porque un grupo internacional de investigadores ha descubierto en China dos fósiles de estos extraños mamíferos.

Se llaman «Maiopatagium furculiferum» y «Vilevolodon diplomylos» eran hervíboros y son los mamíferos voladores más antiguos conocidos hasta la fecha. Los fósiles se describen en dos artículos que la Universidad de Chicago y el Museo de Historia Natural de Pekín publican en el último número de la revista «Nature». Estos animales hoy extintos son los parientes lejanos de las ardillas aladas que podemos ver en Estados Unidos y de los omnipresentes murciélagos.

El fósil hallado de un Maiopatagium, que pudo prosperar en los aires pese a los 
dinosaurios (Zhe-Xi Luo/UChicago).
Los fósiles de la nueva especie tuvieron, de alguna manera, las primeras alas de todos los mamíferos, asegura Zhe-Xi Luo, PhD, profesor de biología organizacional y anatomía en la Universidad de Chicago y autor de ambos artículos. Esas alas no tenían plumas, eran más parecidas a las membranas de los murciélagos, pero con ellas podían planear y deslizarse con facilidad por las copas de los árboles.

Los restos hallados al noroeste de Pekín han conservado perfectamente fosilizadas las membranas de piel que actuaban como alas. También muestran muchas características esqueléticas en las articulaciones de los hombros y los miembros anteriores que dotaron a esos animales antiguos la agilidad de ser planadores capacitados.

Las dos criaturas descubiertas comparten una ecología similar con los planeadores modernos, con algunas diferencias significativas. Hoy en día, el sello distintivo de la mayoría de los mamíferos voladores es su dieta herbívora que normalmente consiste en semillas, frutas y otras partes blandas de las plantas con flores. Pero sus antepasados lejanos no ingerían flores porque vivían en un mundo jurásico donde la vida vegetal estaba dominada por helechos y coníferas, mucho antes de que las plantas con flores llegaran a dominar el período Cretácico. Además de sus alas contaban con una exquisita proporción de extremidades, manos y pies que les permitía una nueva locomoción y comportamiento. Todo ello les permitió sobrevivir en el periodo Jurásico, en un mundo dominado por los dinosaurios.

Adaptación sorprendente

El hallazgo no solo permite conocer una nueva especie, también ayuda a reconstruir la evolución de los mamíferos. «Con cada nuevo fósil de la Era de los Dinosaurios, descubrimos una adaptación sorprendente en su alimentación y capacidades motoras. La base de la diversificación de los mamíferos se estableció hace mucho tiempo», explicó Luo, uno de los investigadores principales del estudio.



La capacidad para deslizarse en el aire fue una de las muchas adaptaciones notables. La mayoría de los mamíferos viven en la tierra, pero los mamíferos voladores, incluyendo las ardillas y los murciélagos que aletean las alas como pájaros, hicieron una transición importante entre la tierra y los hábitats aéreos. La habilidad de deslizarse entre los árboles permitió a los animales antiguos encontrar comida que era inaccesible para otros animales terrestres. Esa ventaja evolutiva todavía se puede ver entre las ardillas voladoras en América del Norte y Asia, las de cola escamosa de África, los petauros del azúcar -un pequeño marsupial muy común en Asia y en Europa como mascota- o los colugos del sudeste asiático, conocidos popularmente como galeopitecos.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Conferencia: La familia crece: Europatitan eastwoodi


Confirman que el dinosaurio Titán Patagónico es el animal más grande que habitó la Tierra

Vivió en territorio argentino hace 95 millones de años. La información fue publicada por la prestigiosa revista Proceedings of the Royal Society of London. Los detalles.

Trelew 8-8-17El dinosaurio más grande del mundo tiene nombre: 
Patagotitan mayorum. Daniel Feldman.
El Patagotitan mayorum, la criatura más grande que caminó sobre nuestro planeta, habitó suelo argentino hace unos 95 millones de años. Este vertebrado perteneció al grupo de los saurópodos, esos grandes dinosaurios herbívoros, con cabeza pequeña, movimientos lentos, cuello y cola larga.

​A cuatro años de su descubrimiento, los científicos pudieron responder muchos interrogantes sobre la evolución, la biología y la morfología de estos enormes animales. Toda esta información fue presentada ahora por la prestigiosa revista Proceedings of the Royal Society of London, donde finalmente se comunicó que su nombre será Titán Patagónico de la familia Mayo.

Esta historia comenzó en 2013, en la estancia La Flecha, a 260 kilómetros de Trelew, en la provincia de Chubut. En aquel paraje rocoso, un equipo del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) halló restos de lo que se suponía, era una nueva especie de dinosaurio. Durante los trabajos de excavación se desenterraron los esqueletos parciales de siete ejemplares repartidos en 200 restos de diferentes proporciones.

El dinosaurio más grande del mundo tiene nombre: Patagotitan mayorum. 
Foto Daniel Feldman
En términos comparativos, el Patagotitan mayorum o Titán Patagónico de la familia Mayo, para ser considerado el animal más grande de la Tierra, alcanzaba una longitud de 40 metros, doce más que la ballena azul o el equivalente a dos camiones con acoplado, uno detrás del otro. En cuanto a su peso, se estima que rondaba las 80 toneladas, comparable a 14 elefantes africanos todos juntos.

“El peso corporal y tamaño de Patagotitan se pudo calculó empleando las dos metodologías más aceptadas. Es decir, una ecuación que utiliza las circunferencias de los huesos de las patas, por lo que se necesita húmero y fémur.

Además, proyectando un modelo digital 3D del esqueleto, agregándole el tejido blando mediante programas de computación. Con ese volumen y la densidad de animales actuales se estima su peso”, indica José Luis Carballido, investigador adjunto del CONICET en el MEF y director de la campaña que recuperó los restos junto a Diego Pol.

El dinosaurio más grande del mundo tiene nombre: Patagotitan mayorum. 
Foto Daniel Feldman
El titanosaurio fue el linaje más diverso y exitoso de los dinosaurios saurópodos. Esta especie tenía su radiación principal durante el Cretáceo temprano medio y sobrevivió hasta el final de dicho período. Entre los saurópodos, este linaje tiene los valores más dispares de masa corporal, incluyendo los más pequeños y los de mayor tamaño conocido.

“El principal valor de este descubrimiento se centra en el tamaño del animal, por supuesto, pero sobre todo en la gran cantidad y excelente estado de preservación de los restos. Los titanosaurios fueron el grupo de dinosaurios saurópodos más diverso en la historia de evolutiva de este grupo herbívoro. Todo esto hace que sea un grupo muy interesante para analizar”, detalla Carballido.

Lo excepcional de este hallazgo es que, en el caso de los titanosaurios, hasta el momento, los investigadores sólo habían hallado un porcentaje muy bajo del total de los huesos durante los trabajos de campo. El resto de la estructura se reconstruye a partir de datos de especies emparentadas, a veces con un porcentaje de error que no se puede estimar.

“En Argentina sabemos de la existencia de titanosaurios gigantes, pero hasta el momento los hallazgos de estas especies eran más bien fragmentarios, con pocos elementos, lo que impedía por un lado comprender mejor la anatomía de los dinosaurios más grandes que habitaron el planeta y por otro, impedía analizar aspectos, como por ejemplo la evolución del tamaño corporal entre los titanosaurios”, estima Carballido.

Otro serio candidato al trono del más grande fue el Argentinosaurus, un espécimen similar de la familia de los saurópodos, también descubierto en la Patagonia. Este taxón, sin embargo, se conoce a partir de restos fragmentarios, y por lo tanto, los métodos cuantitativos para la estimación de la masa corporal no pueden aplicarse directamente.

En los cuatro años que trascurrieron desde su descubrimiento hasta se divulgó su nominación hubo que completar muchos procesos. “En el museo hay que preparar los huesos, remover la roca, consolidarlos. Todos procedimientos que se hace para preservar y poder estudiar los fósiles. Este procedimiento es lento y recién cuando una buena parte de los restos se encuentra preparados podemos comenzar el trabajo de investigación”, expone Carballido.

El dinosaurio todavía dormía en Torrelara

Artículo publicado hoy en La Nueva España sobre uno de los excavadores de Torrelara donde cuenta su experiencia a sus vecinos asturianos

El avilesino Guillermo Santos encuentra en un yacimiento de Burgos el primer hueso de un enorme saurópodo que puede pertenecer a una nueva especie

Reproducción de dos dinosaurios saurópodos titanosauriformes./
Fundación Dinosaurios CyL. Ilustración de Sergey Krasovskiy
Cuando el avilesino Guillermo Santos llegó al yacimiento Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal, en la ibérica Sierra de la Demanda, para comenzar su primera excavación en busca de huesos, el dinosaurio todavía estaba allí. Desde 1990, algunos vecinos habían localizado en este lugar próximo al municipio burgalés de Torrelara varios fósiles que hoy custodia el Museo de Burgos. Este verano, el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas de los Infantes (CAS) desarrolló allí los trabajos de su XIV campaña de excavaciones, con la sospecha de que podrían obtener nuevos vestigios óseos de los dinosaurios que habitaron la Península Ibérica.

Foto del grupo de excavadores en el yacimiento de Torrelara. / C.A.S. 
Los indicios se confirmaron cuando el geólogo especializado en paleontología Guillermo Santos descubrió el primer hueso de la excavación. "Tuvimos que adentrarnos en la zona del arroyo y escalar un par de metros; allí empezaron a aparecer fragmentos de costillas y un bloque de tres vértebras que parecían las sacras", explica el asturiano. La extracción de las vértebras, que estaban fusionadas en una sola pieza, fue muy compleja, hasta el punto de que llevó a retrasar el momento de cerrar la campaña. "Íbamos a terminar un día por la mañana, justo cuando aparecieron las vértebras sacras, así que tuvimos que volver por la tarde", relata.

Guillermo Santos con una de las vértebras. / C.A.S.
Entre los hallazgos se incluyen también diez vértebras pertenecientes a distintas regiones de la cola del animal, que apuntan a que podría tratarse de un dinosaurio de tipo saurópodo titanosauriforme (de cuello largo y gran envergadura). "Por el tamaño de las vértebras encontradas -una de ellas alcanza los 55 centímetros-, podría tratarse de un animal de unos 15 o 16 metros de altura", asegura Santos.

No obstante, la clasificación exacta del dinosaurio continúa siendo un misterio. "No todos los huesos son diagnósticos y lo más probable es que se trate de una especie nueva", aventura el paleontólogo asturiano, quien indica que lo más importante ahora es analizar detalladamente cada fósil recuperado en las dos semanas durante las que se prolongó la excavación. Una campaña, desarrollada entre los días 8 y 23 de julio que supuso además la detección de huesos craneales fragmentarios, uno de ellos del maxilar; fragmentos óseos de las extremidades y un metatarso; costillas dorsales; dos dientes de cocodrilo, y material carbonoso.

La vértebra ya limpia para su traslado. / C.A.S.
Las piezas ya han sido trasladadas al centro de investigación del CAS para su estudio y posterior clasificación. La labor podría prolongarse "durante seis años o incluso más", según el paleontólogo asturiano, pues el equipo investigador debe ahora hacer un análisis comparado de los nuevos fósiles con los hallados desde 1990 que conserva el Museo de Burgos, con el objetivo de comprobar qué partes del animal quedan aún por descubrir.

Sin embargo, el esfuerzo puede traer una importante recompensa, pues los restos, en buen estado de conservación, podrían aportar datos novedosos sobre la evolución de los titanosauriformes en el planeta, durante el intervalo del Jurásico al Cretácico, es decir, hace unos 145 millones de años.

Entre tanto, con la idea de explorar el resto del yacimiento, la expedición -liderada por el director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, Fidel Torcida, y formada por un equipo multidisciplinar de 25 expertos llegados de México, Italia, Francia y varias regiones españolas- tiene previsto retomar las excavaciones el verano que viene. "Hay que aprovechar el buen tiempo porque en invierno la lluvia y la nieve complican el trabajo", explicó Santos. Con esta nueva incursión que, en palabras del avilesino, "será muy emocionante porque nunca sabemos lo que podemos encontrar", esperan cumplir el año que viene el sueño de despertar de su olvido al resto del animal.

sábado, 5 de agosto de 2017

Excavación de un gran saurópodo en Torrelara

Blog Made in Pangea


Vista general del yacimiento.
Son las 11.30 de la mañana, el sol no da tregua en un cielo despejado de nubes y los paleontólogos se resguardan bajo una lona que cubre el yacimiento. Allí nos espera Fidel Torcida, paleontólogo, director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes y responsable de la excavación de Torrelara.

Nos reunimos con Fidel porque un dinosaurio lleva esperando 27 años para ser excavado, hoy por fin ese día ha llegado aunque la historia de este dinosaurio se extiende en el tiempo a lo largo de millones de años hasta el período Cretácico.

Fidel Torcida (izq.) y Germán Zanza (autor de Made in Pangea)..
La primera pregunta es obvia, ¿Por qué han tenido que pasar 27 años para que los restos de este dinosaurio puedan recuperarse? El terreno, una propiedad privada, falta de financiación y otros yacimientos en los que trabajar han dilatado en el tiempo la intervención en Torrelara.
Ahora, un cambio de propietarios y un nuevo proyecto agrícola daban la oportunidad única de desenterrar al dinosaurio, "era ahora o nunca" nos dice Fidel Torcida, ya que la intención es explotar la finca en su totalidad, invadiendo la zona en la que hasta ahora reposaban los restos del dinosaurio y eso dificultaría los trabajos en un futuro.

Al conocer la historia de este Saurópodo de Torrelara, y al estar en una finca de explotación agrícola, pensamos que podría haberse descubierto durante los trabajos de labranza, pero Fidel nos corrige, "los primeros restos, un fémur, se descubrieron aquí" nos indica señalando una zona concreta del yacimiento, el lecho de un arroyo, "al circular el agua dejó expuesto el hueso y llamó la atención del propietario" que advirtió del descubrimiento.

Excavación del saurópodo de Torrelara.
La curiosidad por saber el tamaño del animal es evidente y así se lo hacemos saber al experto. "Por desgracia no han aparecido la escápula u otros huesos que pueden ayudarnos a determinar el tamaño del animal, pero podemos hacernos una idea de que era un animal realmente grande" Fidel acompaña sus palabras mostrándonos una vértebra caudal embalada y lista para ser trasladada al laboratorio. Su tamaño es enorme y aunque más pequeña, recuerda a la del recién presentado Europatitan eastwoodi.

Durante toda la entrevista un fantasma nos ha rondado, lo hemos sentido presente y se ha dejado ver. La política es un fantasma terrible por su influencia, y la falta de financiación para desarrollar proyectos como el de Torrelara, es la manera en que se manifiesta de la forma más terrorífica. Es lamentable que el motor de la paleontología de Salas de los Infantes sea la autofinanciación, un muy buen trabajo de la Fundación de los Dinosaurios de Castilla y León. Aunque en esta excavación la diputación de Burgos financia el 70% de la excavación, es evidente la falta de compromiso de las instituciones ante el patrimonio paleontológico que Burgos y sus dinosaurios nos ofrece.

Solo nos queda dar las gracias a Fidel Torcida, al Museo de los Dinosaurios de Salas de los Infantes y esperamos que muy pronto el compromiso de un nuevo museo sea por fin una realidad.

Recuerda que puedes colaborar con la Fundación deDinosaurios de Castilla y León.

Autor: Germán Zanza López.

Fotografías: Elena Rueda Saiz.

viernes, 4 de agosto de 2017

Hayan restos en Brasil del asteroide que exterminó a los dinosaurios

Hace 65 millones de años, un asteroide chocó contra la Tierra, siendo responsable por el fin de la era de los dinosaurios en nuestro planeta y abriendo el camino al desarrollo de los pequeños mamíferos, marcando la transición entre los períodos Cretácico y Paleógeno.

Y, a pesar de que el asteroide cayó la península de Yucatán, en México, hay un pedazo de Brasil que guarda registros del acontecimiento que cambió la vida de la tierra para siempre.

Este lugar se encuentra en Pernambuco, específicamente en el municipio de são Paulo. Allí, la Mina Poty muestra en sus rocas algunas microesféculas, que son granos de cristal microscópicos, junto con fragmentos de cuarzo del impacto, que son producidos por el calor generado en el momento de la colisión con el asteroide.


Estos objetos fueron lanzados a la atmósfera, cayendo en algunas partes del planeta y una de ellas es la ciudad de são Paulo.

La zona trae marcas geológicas de este período histórico de la Tierra y también cuenta con resquicios del mega-tsunami causado por el impacto del asteroide que provocó olas de 20 metros de altura a 112 km/h, que alcanzaron el Nordeste brasileño.

Dada la relevancia histórica de la región, el sitio será preservado y será abierta a partir de Noviembre de 2017.

El descubrimiento

El responsable de descubrir la preciosa región de pernambuco fue el geólogo brasileño Gilberto Albertão, desde el comienzo de los años 1990, cuando estaba haciendo la investigación para su maestría en la Universidad Federal de Ouro Preto. Se pretendía comprobar si en alguna cuenca sedimentaria brasileña había evidencias físicas o biológicas de las extinciones del período Cretácico, y lo consiguió.

Además de descubrir fósiles de vertebrados marinos, el geólogo también localizó anomalías físicas y químicas listado de los restos del asteroide en cuestión.

“El primer efecto del impacto fue un gran incendio global, en función de la llegada de ese cuerpo. La fricción del asteroide generó un super-calefacción. Y en todas las áreas de ese límite, que son continentales existen evidencias de mal funcionamiento de carbono”, explicó.

Gilberto Albertão continuó a estudiar la región, incluso más de dos décadas después de la conclusión de su maestría. Ahora, el mantenimiento del local estará a cargo de fernando de la mora, en colaboración con la Universidad Federal de Pernambuco que, a su vez, será responsable por los nuevos estudios que serán realizados por allí.

¿Cómo es el fósil de dinosaurio mejor conservado del mundo?

El dinosaurio que pesaba unos 1.300 kilos se camuflaba para evitar a los depredadores


Fue encontrado en Canadá en marzo de 2011, y por casualidad.

Photographs of the Holotype of Borealopelta markmitchelli, 
TMP 2011.033.0001
Se trató de una nueva especie de dinosaurio con armadura que se encontraba en un estado de conservación excepcional. El fósil encontrado hace parte de la familia de los nodosaurios, llamado Borealopelta markmitchelli, es una especie de herbívoro acorazado. Con 110 millones de años de antigüedad, se descubrió en una mina a cielo abierto en la provincia canadiense de Alberta y fue presentado al público en mayo pasado. 

Después de haber sido cuidadosamente separado de su coraza -para lo que fueron necesarias más de 7.000 horas de trabajo-, se exhibe ahora en el Museo Royal Tyrrell de paleontología en Drumheller (Alberta). 

“Este nodosaurio es realmente significativo porque está cubierto con su piel escamosa bien conservada y en tres dimensiones, lo que revela la forma inicial del animal”, dijo Caleb Brown, un científico del museo. 

“Este fósil representa el dinosaurio acorazado mejor conservado que se ha encontrado y uno de los mejores ejemplares de dinosaurios del mundo”, añadió. 

Su gruesa coraza dotada de largas puntas, así como su cabeza con el lugar de las órbitas oculares, dan la impresión de que el animal está dormido. 

Así era el dinosaurio del que encontraron sus fósiles. La ilustración es del 
Museo Royal Tyrrell de paleontología en Drumheller (Alberta). Imagen AFP
Mide 5,5 metros de largo y debía pesar 1,3 toneladas. Le faltan los últimos dos metros, que incluyen las patas traseras y la cola. 

Pero todo el resto está casi intacto a excepción de un miembro delantero izquierdo. El pie derecho está particularmente bien conservado en tres dimensiones. 

Los paleontólogos disponen también de una gran cantidad de órganos del animal, especialmente el contenido de sus vísceras. 

Los primeros análisis, publicados el jueves en la revista Current Biology, concluyen que su piel estaba dotada de un mecanismo de camuflaje que consistía en oscurecer el color de las partes expuestas a la luz para hacerse menos visible, lo que sugiere que se enfrentaba a peligrosos depredadores, los dinosaurios carnívoros. 

ROYAL TYRRELL MUSEUM OF PALAEONTOLOGY, DRUMHELLER
“Un depredador atacando a un dinosaurio acorazado de este tamaño ilustra hasta qué punto los otros dinosaurios depredadores debían ser peligrosos en el Cretácico”, que se inició hace 145 millones de años y terminó hace 65,5 millones de años, apunta Brown. 

Análisis químicos de los componentes orgánicos hallados en sus escamas determinaron que la pigmentación de su piel era marrón rojizo. 

Este espécimen fuera de lo común será objeto de otros numerosos estudios, señalaron los científicos, que examinan, por ejemplo, el contenido de sus vísceras para tratar de determinar el tipo de alimento que ingirió por última vez.


jueves, 3 de agosto de 2017

Hallazgo de cráneo fosilizado permite medir la inteligencia de los dinosaurios

Tras el descubrimiento del cerebro parcialmente fosilizado de un dinosaurio iguanodonte en la zona de Wealden en Reino Unido. Martin D. Brasier y un grupo de científicos de las Universidades de Cambridge y Oxford, publicaron en 2016 los resultados del análisis realizado a la cavidad craneal del fósil, para poder medir la inteligencia de estos grandes y maravillosos animales prehistóricos.

Desde que se acuño el nombre “Dinosaurio”, que significa lagarto terrible, por Richard Owen un biólogo, paleontólogo y anatomista comparativo del siglo XIX, estas increíbles criaturas siempre han fascinado al público en general, desde grandes a pequeños. Personalmente, desde mi infancia he sentido un enorme amor por estos animales prehistóricos gracias a interpretaciones maravillosas de películas y libros tales como la famosa “Parque Jurásico” de 1993, o el gran documental televisivo “Caminando con Dinosaurios” de 1999.

Quizás lo que fascina a los niños, y a la gente en general, pueden ser sus grandes tamaños y formas diversas, tan distintas a los animales que acostumbramos ver hoy en día, y que dan la sensación de ser criaturas de un mundo fantástico. El hecho de que estos animales realmente hayan existido lo hace mucho más increíble.

Todos los días se descubren nuevas especies e información sobre su tiempo en vida gracias a los Paleontólogos (científicos dedicados al estudio de restos de organismos extintos hace ya muchos años), los cuales no descansan a la hora de descifrar los secretos que el pasado nos deja.

Uno de los grandes misterios de los dinosaurios es el cómo ellos se desenvolvían frente a su mundo y cómo lograban sobrevivir ante las adversidades de su ecosistema, por lo que nos sería de gran ayuda para lograr comprender cómo era la vida de estos animales el poder escrudiñar en uno de los tejidos más importantes, el cerebro. Pero, ¿cuán inteligentes eran los dinosaurios?,el descubrimiento realizado en una zona de sedimentos fluviales de Wealden en Reino Unido nos podría dar la respuesta, debido a que se ha podido recuperar la cavidad craneal de un dinosaurio Iguanodonte (animal herbívoro de 10 metros de largo que vivió hace 133 millones de años), de la cual se pudo rescatar el cerebro fosilizado. Este hallazgo es sumamente rarísimo, ya que el cerebro y sus estructuras son altamente frágiles a la descomposición y a los elementos, tales como la tierra y el agua. Las condiciones para que esto pudiera darse son sumamente excepcionales, ya que el animal tuvo que morir y posteriormente ser cubierto inmediatamente por barro y sedimentos como los del fondo de un río o lago, para poder aislarlo del oxígeno y que las bacterias no pudieran degradarlo lo suficiente como para poder desintegrarlo. Y aun así, en condiciones perfectas, existía una gran posibilidad de que este frágil tejido no se hubiera conservado.

En primera instancia se calculó el Cociente de Encefalización, el cual es un índice que estima la posible inteligencia de un animal. Este índice establece una relación entre el volumen de la cavidad craneal junto con el peso corporal el animal. Los humanos tenemos el índice más alto de todos los animales con un valor de entre 7,4 y 7,8, mientras que nos siguen los delfines con un índice cercano al 5,5. Antes de poder analizar un cerebro de dinosaurio en tan buen estado de conservación, se estimaba su inteligencia en 1,4, lo cual ahora se refuerza gracias a los nuevos descubrimientos resultantes del análisis del cerebro fosilizado, demostrando que estos enormes animales exhibían una inteligencia al menos superior a la de los cocodrilos modernos, los cuales se quedan atrás con un 1 de índice, pero cuidado, que esto no les impide realizar procesos sociales y de supervivencia complejos tales como cuidar a sus crías, acción que pocos reptiles realizan.

Para obtener más información, la cavidad craneal fue sometida a pruebas de microscopia electrónica y Tomografía computarizada (escáner usado en tratamientos médicos), las cuales permitieron revelar detalles hasta ahora inesperados sobre los tejidos membranosos que recubren las paredes del cerebro (las meninges), los cuales demostraron tener similitudes con los parientes vivos más cercanos a estos dinosaurios, los cocodrilos. Además, se descubrió que la parte anterior del cerebro, donde está presente el hipotálamo, una estructura relacionada a la regulación de los estados fisiológicos (temperatura, ciclo de sueño, impulsos sexuales, entre otros) está bien definida y desarrollada, lo cual apoyaría la idea de que estos animales cuidaban de sus crías hasta una avanzada edad, posiblemente en parejas, vivían en grandes grupos e incluso podían comunicarse por medio de la realización de vocalizaciones, como se ha demostrado en algunos descendientes del mismo grupo de los iguanodontes, los llamados Hadrosaurios o dinosaurios pico de pato, los que poseían cavidades craneales que les permitían emitir este tipo de sonidos, lo que demuestra un nivel comunicativo mucho más complejo de lo esperado. Todo esto nos indica que estos animales poseían una inteligencia muy parecida a los cocodrilos actuales, al tener estos una capacidad similar de realizar estos comportamientos sociales relativamente complejos.

Estos descubrimientos nos revelan grandes rasgos sobre la vida de estos increíbles animales, y nos llevan cada vez más a tratarlos como lo que son, animales que vivieron y prosperaron en nuestro planeta al igual que nosotros. Descubrir más sobre estos seres y de todos los organismos que poblaron nuestro planeta hace millones de años, en mi opinión, es una gran lección de humildad que nos recuerda que nosotros no somos más que otra especie de las millones que poblaron y reinaron el mundo en su propio tiempo.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Primera planta viva de la era de los dinosaurios en Norteamérica

Una planta de la era de los dinosaurios ha sido localizada con vida, por primera vez en América del Norte, por un equipo de botánicos de la Universidad de Drexel.

Lychnothamnus barbatus. Photo by Paul Skawinski, 
University of Wisconsin Extension
Se trata de Lychnothamnus barbatus, un gran alga verde que se pensaba que había desaparecido en el hemisferio occidental. "La supervivencia de Lychnothamnus barbatus no es, en sí misma, un hito ecológico, pero cambia nuestra visión de qué compone la flora algácea de Norteamérica y nos inspira a seguir buscando nuevos hallazgos".

Un artículo sobre el hallazgo, con cartografía y análisis por John D. Hall, doctorado de la Academia de Ciencias Naturales de Drexel, y con Kenneth Karol, del Jardín Botánico de Nueva York, como primer autor, ha sido publicado en el American Journal of Botany.

Las muestras de las algas fueron tomadas de 14 lagos a lo largo de Wisconsin, así como dos en Minnesota, entre 2012 y 2016. Los coleccionistas sabían que no lo habían visto en Norteamérica antes y, anteriormente, el único registro de Lychnothamnus barbatus en el lado occidental del Océano Atlántico eran fósiles de la era cretácea argentina (el mismo período del cual se descubren los fósiles del Tyrannosaurus rex).

"Casi enseguida supimos que podríamos estar tratando con algo que antes se creía extinto porque era claramente diferente de cualquier otra especie que se veía en Norteamérica", dijo en un comunicado el coautor Richard McCourt, quien ayudó a identificar las muestras después de que fueron recolectadas. "Pero tuvimos que mirar de cerca para confirmar la identidad y también extraer el ADN para confirmar".

Lychnothamnus barbatus es relativamente raro en las áreas en que se encuentran actualmente. Es un tipo de algas que se sabe que habitan áreas de Europa y Australasia (el área de Australia, Nueva Zelanda y Papua Nueva Guinea).

sábado, 29 de julio de 2017

IX CONCURSO INTERNACIONAL DE ILUSTRACIONES CIENTÍFICAS DE DINOSAURIOS 2017 - IX INTERNATIONAL CONTEST OF DINOSAUR SCIENTIFIC ILLUSTRATIONS 2017

El plazo de envío será desde el 29 de julio hasta el 5 de noviembre de 2017

The works can be sent from July 29th to November 5th 2017



La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes organiza un año más el IX Concurso Internacional de Ilustraciones Científicas de Dinosaurios 2017. En esta 9ª edición, de nuevo vuelve a colaborar la empresa Hernáiz Muelas Construcción, a la que volvemos a agradecer su implicación en el concurso. Los premios para esta nueva edición se incrementan respecto a los de años anteriores. 

Podrán participar todas las personas españolas o de cualquier nacionalidad sin límite de edad.

El tema principal del concurso son las ilustraciones sobre dinosaurios y otros seres vivos contemporáneos suyos. Las ilustraciones pueden representar reconstrucciones de los animales en vida, en su medio o de los fósiles originales.

El plazo de envío será desde el 29 de julio hasta el 5 de noviembre de 2017.

Podéis descargaros las bases (en castellano e inglés) en el siguiente enlace: pincha aquí.

Descubren en China una nueva especie de dinosaurio con plumas

El Corythoraptor jacobsi es similar a los casuarios, un ave australiana

Corythoraptor jacobsi 
Una nueva especie de dinosaurio con plumas, con aspecto de avestruz multicolor, coronado con una gran creste sobre la cabeza, se acaba de descubrir en China, según se ha difundido en un estudio en la revistaScientific Reports.

Este sorprendente animal, bautizado como Corythoraptor jacobsi, vivía en la región de Jiangxi, en el sureste de China, al final del Cretácico, hace entre 100 y 66 millones de años, poco antes de la extinción de los dinosaurios.

Según los investigadores, el ejemplar hallado tenía unos ocho años en el momento de su muerte, lo que correspondería a un adulto joven que aún no había completado su crecimiento.

Este dinosaurio cuellilargo coronaba su cabeza con una gran cresta en el cráneo, similar a la que se encuentra en la cabeza de los casuarios, un ave contemporánea australiana, conocida por su capacidad de tumbar a un hombre de un solo golpe.

Atendiendo a las similitudes en la estructura interna del casco del Corythoraptor y el de los casuarios modernos, los paleontólogos sugieren que pudo haber servido a los mismos propósitos, es decir, para la atracción sexual, para el reconocimiento de la especie y como medio de comunicación visual.

Según el equipo de expertos dirigidos por Junchang Lü, de la Academia China de Ciencias Geológicas, el descubrimiento del Corythoraptor jacobsi prueba que los oviraptorosaurios (dinosaurios con apariencia de pájaro y con plumas) eran morfológicamente y taxonómicamente más diversos en el sur de China que en ninguna otra parte del mundo.

viernes, 28 de julio de 2017

Los restos del dinosaurio de Torrelara (Burgos) pueden aportar datos novedosos sobre los titanosauriformes

Los restos fósiles de un dinosaurio en la Sierra de la Demanda, en el yacimiento Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal, situado en las proximidades del municipio burgalés de  planeta, durante el intervalo del Jurásico al Cretácico --hace aproximadamente 145 millones de años--.

TORRELARA (BURGOS), 27 (EUROPA PRESS)

Vértebra caudal. / C.A.S.
Los restos fósiles de un dinosaurio en la Sierra de la Demanda, en el yacimiento Valdepalazuelos-Tenadas del Carrascal, situado en las proximidades del municipio burgalés de Torrelara, podrían aportar datos novedosos sobre la evolución de los titanosauriformes en el planeta, durante el intervalo del Jurásico al Cretácico --hace aproximadamente 145 millones de años--.

Los trabajos de la XIV campaña de excavaciones paleontológicas han recuperado cientos de elementos fósiles que han quedado documentados en 145 registros, según ha indicado el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (CAS) a través de un comunicado remitido a Europa Press.

El conjunto de piezas ha permitido identificar a un dinosaurio de tipo saurópodo titanosauriforme --de gran tamaño, cuadrúpedo y herbívoro-- y cuyas características anatómicas recuerdan a las de especies de saurópodos que no son tan antiguas.

Entre los elementos fósiles recuperados se encuentran 10 vértebras de distintas regiones de la cola de un saurópodo, de las cuales una alcanza los 55 centímetros de altura, lo que indica que el individuo poseía un tamaño gigante --algo menor que el recientemente descrito Europatitan eastwoodi--.

También se ha hallado parte del sacro, formado por tres grandes vértebras fusionadas en una sola pieza que requirió de un trabajo complejo para su extracción, además de varios huesos craneales fragmentarios, uno de ellos del maxilar; fragmentos de huesos de las extremidades y un metatarso; costillas dorsales; dos dientes de cocodrilo, y material carbonoso.

El equipo de excavación ha estado formado por 25 personas entre estudiantes universitarios, licenciados, doctorandos y doctores de biología, geología, prehistoria, arqueología y gestión ambiental, procedentes de Francia, Italia, México, Burgos, Valladolid, Salamanca, Madrid, País Vasco, País Valenciano y Asturias.

Los trabajos han expuesto en superficie unos 100 metros cuadrados de la capa en la que yacían los huesos fosilizados de dinosaurios, compuesta de margas grises correspondientes a una llanura de inundación de un río donde quedó depositado el cadáver del animal.

En años anteriores --desde 1990-- se localizaron algunos huesos fosilizados de este yacimiento, que recogieron algunos vecinos y otros que custodia el Museo de Burgos. Con este museo el equipo investigador se ha puesto en contacto para poder hacer un estudio de esas piezas, pues el objetivo es analizar todos los elementos anatómicos recuperados.

El balance de la campaña ha sido, según los arqueólogos del CAS, "muy satisfactorio", pues se ha comprobado que el yacimiento no solo es rico en huesos fosilizados y en buen estado de conservación, sino que todos los indicios apuntan a que la extensión real del yacimiento es mayor y se podrían recuperar más huesos. Esta previsión significa que se podría disponer de más información sobre otras partes del esqueleto del animal, para lo cual habría que desarrollar una nueva campaña de excavaciones.

Durante la excavación se han atendido varias visitas, algunas de ellas de grupos organizados --en torno a 300 personas-- que recibían información sobre los trabajos que se realizaban y los hallazgos que iban apareciendo. También ha sido visitado por el Doctor Xabier Pereda Suberbiola, experto en dinosaurios de la Universidad del País Vasco y personal del Museo de dinosaurios de Igea, en La Rioja.

jueves, 27 de julio de 2017

Ganadores del II Concurso de Fotografía "Tierra de Dinosaurios", 2017

Después de unos meses abierta la convocatoria de la II edición del Concurso de Fotografía "Tierra de Dinosaurios", 2017 ya tenemos las obras premiadas. Se ha presentado 13 fotógrafos procedentes de varias provincias y comunidades autónomas con un total de 60 fotografías.

Cartel anunciador de la 2ª edición del Concurso. Foto: Fundación Dinosaurios
La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León convocó en marzo el segundo concurso de fotografía “Tierra de Dinosaurios” con el fin de promover un mayor conocimiento social del valioso patrimonio geológico y paleontológico de la Sierra de la Demanda burgalesa.

El tema al que se ha dedicado esta primera edición ha sido el paisaje geológico del macizo de Cameros/Demanda burgalés. Las imágenes debían ser tomadas en el entorno natural.

Primer premio: Caldera, de Pablo Pérez Herrero. / Fundación Dinosaurios CyL.
El ganador ha sido Pablo Pérez Herrero, de Urretxu (Gipuzkoa) con la instantánea titulada "Caldera". Lugar de toma: Las Calderas. Con cámara Sony Nex 5 - objetivo 18-55 - F4 -1/60 - ISO 500. Según su autor, accedieron a Las Calderas en una excursión familiar desde la zona de La Rioja y les resultó complicado acceder a ellas. Hasta que al final pudieron comprobar que los demás visitantes accedían a ellas desde la zona burgalesa. Se aprecia una gama de colores en los que predominan los tonos verdes con el del color pétreo del reconocible lugar de baño.

Segundo premio: Peña Salgüero, de José Ramón Miguel. / Fundación Dinosaurios CyL.
El segundo premio ha sido para José Ramón Miguel Izquierdo, ganador de la I edición con la fotografía titulada "Peña Salgüero"Se localiza a 500 m al norte de La Gallega y en el boscoso vallejo del arroyo Resalgüero. Es un enorme farallón de roca arenisca muy deteriorada por la erosión, dominado por buitreras y de actividad eremítica en época altomedieval, con cruces, escaleras y mechinales tallados en el mismo. Tiene en su base un alargado abrigo natural de más de 20 m de largo, relata su autor.
Cámara: Nikon Df. Objetivo: Tamron 28-300 mm.  f 3,5-6,3 Di VC PZD. Focal del disparo: 36 mm. Apertura: f-5. Velocidad: 1/125 seg. ISO 250

El tercer premio lo ha obtenido Cristina González Arribas, de Castrovido - Salas de los Infantes, con su imagen titulada "La cueva de los buitres"En esta imagen, tomada en la cima de la peña Gayubar cerca de Hortigüela, se pueden apreciar los colores de la roca en un día de verano, y en el centro de la imagen tenemos la cueva donde habitan los buitres de la peña, nos explica su autora.

Os agradecemos a todos los que habéis participado en este II Concurso de fotografía "Tierra de Dinosaurios", 2017 y os animamos a que, desde ya mismo, penséis o hagáis fotografías para presentar a la tercera edición del concurso que será en 2018. Y también agradecer a El Pozo, de Salas de los Infantes, por volver a colaborar en esta segunda edición de este concurso.

¡Os esperamos!