viernes, 13 de octubre de 2017

Boletín Informativo nº 68, primavera-verano 2017

Ya tenemos disponible el último Boletín informativo número 68 de la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León. Podéis echar un vistazo aquí al sexagésimo octavo boletín de nuestra Fundación Dinosaurios CyL.






































VI Marcha de montaña Demandasaurus

La marcha de montaña Demandasaurus lleva el nombre de uno de los dinosaurios emblemáticos del Museo de Dinosaurios, el Demandasarus darwini.



El Ayuntamiento de Salas de los Infantes (Burgos) junto al Instituto Provincial para el Deporte y la Juventud de la Diputación de Burgos organizan la VI Marcha de montaña Demandasaurus´17 que se celebrará el domingo 15 de Octubre de 2017, a partir de las 10:00 Horas dentro del VI Circuito Provincial de Marchas de Montaña del IDJ.



La VI Marcha de Montaña Demandasaurus busca dar a conocer a través del deporte nuestra Ciudad; la gran belleza, tanto paisajística como cultural que atesora nuestra comarca, y como no, la ingente riqueza paleontológica plasmada en nuestro Museo de Dinosaurios.

El dinosaurio (Demandasaurus darwini) que da nombre a esta carrera es una especie única en el mundo, que se conserva en el Museo de Dinosaurios Salense. Era un Saurópodo, un gran animal herbívoro de cuello y cola largos, y que andaba a cuatro patas. Lo más interesante de él es que procedía de África, desde donde sus antepasados directos emigraron a Europa hace 130 millones de años.



marchademandasaurus.com

Los meteoritos más asombrosos que han impactado contra la Tierra

Los impactos de meteoritos contra la Tierra, sobre todo desde que se popularizó la teoría de que uno de ellos fue lo que acabó con los dinosaurios (el meteorito que mató a los dinosaurios fue 20 veces más rápido que una bala, y su energía, 1.000 millones de veces la de las bombas de Hiroshima y Nagasaki), se unieron a nuestros temores tradicionales y han sido una fuente de inspiración para los relatos apocalípticos en la literatura y en el cine.

Y estos relatos no son ningún disparate pues, si ya han caído un buen número de meteoritos de una envergadura peligrosa y han causado estragos, no es ilógico preguntarse cuándo volverá a ocurrir. Aunque los millones de años que separan a los más grandes conocidos también deberían hacernos pensar en si seguiremos aquí para tratar de librarnos del próximo.

No te pierdas este vídeo realizado por National Geographic para entender más estos pedruscos que iluminan nuestro cielo.


Meteorito Hoba

Este es el meteorito más grande que se ha encontrado de una pieza, y el mayor trozo de hierro de origen natural que se haya descubierto sobre la faz de la Tierra. El Hoba pesa 60 toneladas y mide unos tres metros de ancho por tres metros de largo, con una profundidad de tres pies. Se estima que el Hoba cayó en la atmósfera de la Tierra hace 80.000 años, pero no fue descubierto hasta que un granjero se encontró con él en 1920. A pesar de su tamaño, el meteorito no dejó ningún cráter de impacto, cuestión que los científicos todavía están tratando de explicar. Muchos creen que la combinación de su forma y la atmósfera de la Tierra disminuyeron significativamente su velocidad antes del impacto.

Meteorito El Chaco

El meteorito El Chaco es uno de los muchos fragmentos que conforman el Campo del Cielo, una acumulación de meteoritos de hierro. Aunque pese más de 37 toneladas, no es sólo el mayor fragmento de este grupo, pero es el segundo meteorito de una sola pieza en el ranking mundial. Se estima que el meteorito aterrizó en el noreste de Argentina como parte de una lluvia de meteoritos en algún momento entre 4.000 y 5.000 años atrás.

Meteorito Willamette

Con un peso de 15,5 toneladas, el meteorito Willamette es el más grande que se ha encontrado en los Estados Unidos. También es el sexto más grande en el mundo. Aunque fue descubierto en Oregon en 1902 por un minero llamado Ellis Hughes, se cree que el meteorito se estrelló contra la Tierra hace un millón de años, como resultado de un núcleo de hierro-níquel de un planeta o luna roto en una colisión estelar. Es venerado por una tribu indígena norteamericana conocida como el Chinook Clackamas, que vivieron en Willamette Valley antes de la colonización europea.

Meteorito La Carpa

Ahnighito pesa 31 toneladas y es el meteorito más grande jamás movido por el hombre. El Ahnighito es un fragmento del enorme meteorito del Cabo York, que se cree que golpeó la Tierra hace más de 10.000 años en un área que ahora es el noroeste de Groenlandia. A pesar de que una vez perteneció a la tribu indígena inuit, el pedazo de hierro fue codiciado por muchas personas diferentes. No fue hasta 1897 cuando el explorador Sir John Ross arriesgó todo para llevarlo a Nueva York. Deslizándolo a base de fuerza manual hasta su barco, esta fue una de las últimas batallas que ganó el hombre a la naturaleza.

Meteorito Bacubirito

El meteorito Bacubirito pesa 24 toneladas, siendo mucho más pequeño que los descritos anteriormente, aunque tiene una longitud de 14 metros de ancho, siendo uno de los más largos que se han encontrado. El meteorito fue descubierto en 1863 por el geólogo Gilbert Ellis Bailey y está considerado como uno de los atractivos turísticos más famosos de México. Se encuentra expuesto en el Centro de Ciencias de la construcción en Culiacán, al noroeste de México.

Meteorito de Tunguska

El suceso que tuvo lugar en la rusa Tunguska en junio de 1908 no fue la caída de ningún meteorito, sino la explosión aérea de un fragmento del cometa Encke, que se volatilizó antes de tocar tierra porque estaba formado por hielo, por lo que ni siquiera dejó cráter alguno. Y si este bólido, que ocasionó un estallido de unos treinta megatones, derribó árboles en un área de más de 2.000 kilómetros cuadrados y a personas a 400 de distancia.

El bólido de Cheliábinsk

La mañana del 15 de febrero de 2013, un meteoroide sobrevoló varias provincias y la ciudad de Cheliábinsk en el momento de entrar en la atmósfera terrestre, hasta impactar a 80 km de dicha localidad. Alcanzaron el suelo entre 4.000 y 6.000 kg de meteoritos, incluido un fragmento de unos 650 kg que fue recuperado posteriormente en el lago Chebarkul. El meteorito liberó una energía de 500 kilotones, treinta veces superior a la bomba nuclear de Hiroshima, y explotó aproximadamente a 20.000 metros de altura. Los daños por el evento dejaron 1491 heridos, en un hecho que no tenía un precedente similar.

alphr.es

Las extinciones masivas homogenizan la fauna a nivel global

Una investigación en la que participó un investigador del CONICET, reveló que tras estos eventos extremos se observa una mayor similitud entre las especies animales dispersas alrededor del planeta.

En el siglo pasado, investigaciones paleontológicas sugirieron que tras los fenómenos de extinción masiva ocurridos en la Tierra se había producido una mayor homogeneización de la fauna a nivel planetario respecto del período previo. Es decir, que los animales repartidos en diferentes regiones del mundo se asemejaban más entre sí que en la etapa anterior. Sin embargo, debido a problemas metodológicos y a la ausencia de suficiente base empírica, tal afirmación no se había podido comprobar de manera rigurosa hasta ahora.

Un estudio científico reciente, publicado el 10 de octubre en Nature Communications, en el que participó Martín Ezcurra, investigador adjunto del Consejo en el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" (MACN-CONICET), pudo confirmar finalmente esta hipótesis. La relevancia de este descubrimiento no se agota en la información que arroja sobre procesos biológicos del pasado, sino que también puede ser importante para el manejo de ecosistemas en el presente.

"Poder comprender los patrones evolutivos ocurridos tras los eventos de extinción masiva no sólo aporta datos sobre la historia de la vida en nuestro planeta, sino que también arroja luz sobre los fenómenos de pérdida de biodiversidad en ecosistema actuales y permite poder predecir lo que puede ocurrir en el futuro y así diseñar mejores proyectos de conservación", afirma Ezcurra.

Extinciones masivas y cosmopolitismo biogeográfico

A partir de una serie de innovaciones metodológicas y de tomar un amplio conjunto de datos, que consistió en estudiar (a través de los registros fósiles) cerca de 900 especies terrestres a lo largo de un extenso período que abarca desde el Pérmico Tardío (hace unos 255 millones de años) hasta el Jurásico Temprano (unos 175 millones de años atrás), los científicos pudieron corroborar que tras las dos extinciones masivas ocurridas en aquel lapso -la del Pérmico -Triásico y la del Triásico - Jurásico - se produjeron picos de similitud entre la fauna distribuida en toda la Tierra. Esta situación a la que los investigadores aluden con el nombre de ‘cosmopolitismo biogeográfico' es medida por una variable cuantitativa denominada ‘conectividad biogeográfica'.

"Tras los análisis que realizamos, pudimos ver que la conectividad biogeográfica, o sea la similitud de las especies animales en diferentes lugares geográficos de la Tierra, alcanzaba sus registros más altos tras los eventos de extinción masiva para luego volver a descender de manera paulatina", cuenta Ezcurra.

La aparición de nuevas especies tras los eventos de extinción

Corroborada esta hipótesis, los científicos se preguntaron si los picos de cosmopolitismo estaban vinculados a la supervivencia de ciertas especies presentes en los períodos anteriores a las extinciones o si, por el contrario, se trataba de una fauna nueva surgida tras estos eventos extremos.

"Lo que vimos en forma clara es que no se trataba de que las mismas especies o similares sobrevivían a la extinción, sino de que la homogeneidad se daba en torno a nuevos animales. Lo que interpretamos es que al quedar muchos nichos ecológicos vacíos se propició la diversificación de la fauna y su dispersión en diferentes regiones del planeta", explica Ezcurra.

Tras la extinción masiva del Permo -Triásico, hace 252 millones de años, aparecieron en la Tierra las especies precursoras de los cocodrilos, los dinosaurios y los mamíferos. Un poco más adelante surgieron también formas ancestrales de las tortugas y los lagartos. Después de la segunda gran extinción, la del Triásico - Jurásico (hace 200 millones de años), tuvo lugar la diversificación de los dinosaurios y la emergencia de los primeros mamíferos.

Relevancia pasada, presente y futura de la investigación

De acuerdo a Ezcurra, este patrón de homogeneización de la fauna global tras los eventos de extinción, que la investigación permitió corroborar a través del análisis de registros fósiles, también pueden advertirse en la actualidad.

"Artículos científicos recientes han mostrado que en ecosistemas actuales (principalmente marinos) que perdieron gran parte de su biodiversidad, se puede observar que tras estos fenómenos tienden a surgir faunas más homogéneas", señala el investigador.

De esta manera, la paleontología con su estudio de especies biológicas del pasado, brinda herramientas para saber qué esperar en el futuro y definir mejores políticas de protección de la biodiversidad en el presente.

Por Miguel Faigón

Sobre investigación:

David J. Button. University of Birmingham, Reino Unido.

Graeme T. Lloyd. University of Leeds, Reino Unido.

Martín D. Ezcurra. Investigador adjunto. MACN.

Richard J. Butler. University of Birmingham, Reino Unido.

Fuente: Conicet

jueves, 12 de octubre de 2017

Cómo y cuándo empezaron a volar las aves

Para volar, las aves tuvieron que hacer cambios básicos en su anatomía y 
fisiología. / SPL
El esqueleto de las aves ha sufrido a lo largo de la evolución modificaciones extraordinarias que les han permitido volar.

Los cambios más llamativos son la fusión de algunos huesos para formar estructuras óseas compuestas y rígidas.

Pero ¿en qué momento tuvieron lugar estos cambios?


Según una nueva evidencia fósil, esto ocurrió millones de años antes de lo que se estimaba.

El espécimen, hallado en China, revela que los cambios en el esqueleto que ayudaron a las aves a emprender vuelo tuvieron lugar hace 120 millones de años, cuando los dinosaurios estaban en pleno apogeo.

Hasta ahora, se pensaba que la fusión de los huesos se había desarrollado en aves relativamente avanzadas, que habitaban el planeta justo antes de que se extinguieran los dinosaurios.

40 millones de años antes

El esqueleto fuerte y rígido es un elemento esencial de las aves modernas.

El fósil tiene una antigüedad de 120 millones de años. / W. GAO
El ave china, de la especie Pterygornis dapingfangens, vivió en el noreste del país durante el Cretácico inferior.

Es la segunda en su tipo que se ha descubierto y su estado de preservación es excelente.


El hallazgo "adelanta la fecha para la aparición de aves con estas características en 40 millones de años", explicó Ming Wang, investigador del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados de la Academia de Ciencias China en Pekín, y coautor del estudio.

Fuertes pero livianas

Uno de los requisitos de todos los organismos -o máquinas- voladoras es que tienen que ser fuertes a la vez que livianas.

Para lograrlo, las aves tuvieron que modificar el plan corporal básico de la mayoría de los animales que tienen columna vertebral.

Las aves necesitan un esqueleto fuerte pero liviano para poder soportar los 
rigores del vuelo. / GETTY IMAGES
Durante su evolución, algunas de las vértebras y huesos de la faja pélvica se unieron. Lo mismo ocurrió con algunos dedos y huesos de las patas.

Otros huesos de las patas, dedos y la cola se perdieron.


Según explicó Steve Brusatte, investigador de la Universidad de Edimburgo, Escocia, quien revisó el estudio publicado en la revista PNAS, el espécimen en el que se centró la investigación es el ave más antigua que se conoce con las "manos" y la faja pélvica completamente fusionadas.

"Estos son rasgos fundamentales del modelo de pájaro moderno y son esenciales para darle la fuerza y rigidez necesarias para volar", aseguró Brusatte.

"Al parecer, hubo mucha experimentación entre las primeras aves, en la que diferentes especies probaron distintas maneras de hacer que sus esqueletos fuesen más fuertes para resistir las exigencias del vuelo".

Un extraño ser en forma de tulipán aparece fosilizado en Utah

El fósil de un enigmático antiguo animal marino en forma de tulipán, que vivió hace 500 millones de años, ha sido desenterrado en Antimony Canyon, en el norte de Utah.   

UNIVERSIDAD DE KANSAS
Hace años, el cazador de fósiles Lloyd Gunther recogió la roca y más tarde se la dio a los investigadores del Instituto de Biodiversidad de la Universidad de Kansas, uno de los miles de fósiles que donó al instituto a lo largo de los años.

Pero este hallazgo fue el único espécimen fosilizado de una especie desconocida hasta entonces por la ciencia: un 'oscuro' filtrador de alimento. Acaba de ser descrito por primera vez en un artículo que aparece en el Journal of Paleontology.

"Este fue el ejemplar más temprano de un filtrador de alimento aislado que se ha encontrado en América del Norte", dijo en un comunicado el autor principal Julien Kimmig, gerente de colecciones de Invertebrate Paleontology en el Biodiversity Institute. "Este animal vivía en un sedimento blando y anclado en el sedimento, la parte superior del tulipán era el propio organismo, tenía un tallo pegado al suelo y una parte superior, llamada el cáliz, que tenía todo, desde el tracto digestivo al mecanismo de alimentación, era bastante primitivo y extraño”.

Kimmig investiga la taxonomía, la estratigrafía y la paleoecología de la pizarra cambriana de Spence encontrada en Utah y Idaho, donde Gunther encontró este organismo.

UNIVERSIDAD DE KANSAS
"El Spence Shale nos da la preservación de tejidos blandos, por lo que tenemos una biota mucho más completa en estos ambientes", dijo. "Esto nos da una mejor idea de lo que era el mundo temprano en el Cámbrico, es increíble ver qué grupos de animales habían aparecido hace más de 500 millones de años, como los artrópodos, los gusanos, los primeros animales vertebrados; casi todos los animales que nosotros tenemos alrededor hoy tienen un pariente que ya vivió durante esos tiempos en el Cámbrico”.

En honor del cazador de fósiles Gunther, un coleccionista preeminente que realizó trabajo de campo de los años 1930 a los años 2000, Kimmig y los colegas del Instituto de Biodiversidad Luke Strotz y Bruce Lieberman nombraron a la nueva especie descrita Siphusauctum lloydguntheri.

El filtrador de alimento es sólo el segundo animal colocado dentro de su género, y el primer Siphusauctum que se descubrió fuera del Burgess Shale, un depósito rico en fósiles en las Rocosas canadienses.    "Lo que estos animales estaban haciendo era filtrar el agua para obtener alimentos, como microplancton", dijo Kimmig.

Vinculan aves no voladoras extintas en Australia, América y Europa

Científicos australianos han encontrado evidencia que sugiere que grandes especies de aves no voladoras extintas en Australia, Europa y Norteamérica estuvieron relacionadas entre sí.   

En su artículo publicado en Royal Society Open Science, el grupo describe el uso de una variedad de técnicas para estudiar las aves antiguas, y ofrece una teoría sobre cómo las aves que no podían volar estaban relacionadas con otras aves que no podían volar tan lejos.

JOHN MEGAHAN
Los dromornítidos eran un tipo de pájaro muy grande no volador (mucho más grande que las avestruces de hoy) que vivieron en lo que es ahora Australia hace aproximadamente 50.000 años. Los gastornitiformes eran similares a los pájaros de este mismo tipo que vivieron una vez en partes de Norteamérica y de Europa.

Los investigadores con este nuevo esfuerzo han encontrado que los dos tipos de aves estaban relacionados y que ambos también estaban relacionados con las aves modernas, en lugar de con los Struthioniformes, que incluyen avestruces, emúes y la moa extinta.

Los pájaros y sus primos modernos pertenecen todos al grupo conocido como galloanseres, que incluye patos, gansos y pollos. Los restos fósiles de dromornítidos sugieren que no se parecían a las aves modernas - no podían volar, eran más altos que los humanos modernos y pesaban en promedio 650 kilos. 

Investigaciones anteriores han demostrado que los antepasados dedromornítidos aparecieron por primera vez hace aproximadamente 50 millones de años. Los investigadores con este nuevo esfuerzo utilizaron tanto guías heurísticas como puntuales enfoques Bayesianos en su análisis de las aves y sus posibles parientes para vincularlas.

También señalaron que ambos tipos de aves evolucionaron al gigantismo mientras mantuvieron una dieta puramente vegetariana, al igual que las aves modernas. Sugieren que evolucionaron de un pájaro común que pudo volar, lo que explica cómo podrían haber evolucionado tan lejos entre sí. Esta teoría es similar a la propuesta para explicar la lejana historia evolutiva de los Struthioniformes.

Los investigadores también concluyeron que vegavis, un pájaro extinto que una vez vivió en lo que hoy es la Antártida, no estaba relacionado con las aves modernas y tampoco Brontornis, un pájaro extinguido que no voló y que vivió en lo que hoy es Sudamérica.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Hallan en la Quebrada de Humahuaca huellas de dinosaurios de hace 66 millones de años

Se trata de saurópodos, terópodos y de aves del último período del Cretácico

Estos descubrimientos dan indicios de la existencia de ''un mar de poca 
profundidad'' pero con miles de kilómetros cuadrados de extensión. 
Foto: Télam / Gentileza Instituto Superior de Correl
Huellas de dinosaurios saurópodos, terópodos y de aves del último período del Cretácico fueron descubiertas en la localidad jujeña de Maimará, en la Quebrada de Humahuaca , por investigadores de las universidades de Salta, Tucumán y Río Negro, como indicios de la existencia de "un mar de poca profundidad" pero con miles de kilómetros cuadrados de extensión, reveló hoy a Télam el investigador del Conicet Carlos Cónsole Gonella.

"Son muchas huellas, no hay un conteo individual, son dos planchones grandes que tienen varias decenas de metros cuadrado", contó a Télam Cónsole Gonella, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Las huellas, que alcanzan los 80 centímetros de diámetro, se encuentran a lo largo de toda la sierra de Alfarcito, cerca de Maimará, 76 kilómetros al norte de San Salvador de Jujuy.

"Era un mar de poca profundidad con máximo de diez metros, pero con miles de kilómetros cuadrados de extensión, y hay evidencias de que se extendía desde Venezuela hacia el sur llegando hasta el norte de Argentina e incluso parte de Brasil", indicó el investigador.

Si bien los lugareños conocían la existencia de huellas de hace millones de años, "ahora se toma su real dimensión a partir de un trabajo de investigación que realizamos", expresó Cónsole Gonella.

Según el investigador, oriundo de Tucumán , desde las huellas "es difícil pero no imposible" poder llegar a determinar la especie a la que pertenece.

Qué dinosaurios había en la zona

Las huellas pertenecen básicamente a tres grupos grandes de dinosaurios, uno de ellos los saurópodos (titanosaurios), que tenían cuello largo y con un peso que podía alcanzar decenas de toneladas.

La Quebrada de Humahuaca. Foto: Archivo / Hernán Zenteno
Por estar comprendidos en el período Cretácico, no eran de gran tamaño como otros que vivieron antes, por ejemplo el Jurásico, donde sí eran dinosaurios de gran porte, dijo Cónsole, doctor en geología.

Algunas de las huellas revelan la existencia de Hadrosaurios, llamados "Pico de pato", y de Terópodos, que eran carnívoros, que "terminan de completar este ecosistema variable" que caracterizaba a la zona, explicó.

Sobre la antigüedad de las huellas, el investigador señaló que fueron tratadas de forma relativa porque no se pudo hacer una datación absoluta, una medición geocronológica que requiere equipos específicos.

No obstante, por los tipos de huellas, se estima que son del último piso del Cretácico, antes de la extinción de los dinosaurios, es decir unos 66 millones de años.

"Después de varios años surgieron estos resultados a partir de una descripción y reconstrucción del contexto paleoambiental", ya que antes no había sido estudiada de forma sistemática.

Años atrás, también en Maimará, un grupo de investigación halló huellas de dinosaurios en la formación Yacoraite, emblemática en la región ya que es la que brindó yacimientos de uranio, petróleo y cobre.

Cónsole Gonella refirió que el ambiente analizado es lo que en geología se llama "un sistema epicontinental", con ciertas similitudes de lo que es el mar Báltico, en Europa.

"Era un mar bastante grande controlado por marea, que por ahí hacían variar su nivel -estimó-. Cuando se retraía, quedaban grandes lagos configurados, que tenían una extensión variable".

Huellas de dinosaurios saurópodos y terópodos y de aves del último período del 
Cretácico fueron descubiertas en la localidad jujeña de Maimará, en la Quebrada 
de Humahuaca, por investigadores de las universidades de Salta, Tucumán 
y Río Negro. Foto: Télam / Gentileza Instituto Superior de Correl
En ese contexto es que los dinosaurios pasaban caminando en esas costas, incluidas las aves que se cree relacionadas a las especies acuáticas como pueden ser las gallaretas.

Para el profesional, es importante poder llegar a estas conclusiones para grupos de científicos que evalúan estos trabajos y hace muchos años trabajan en ello.


Junto al grupo de investigaciones están abocados de forma permanente al estudio en la Quebrada de Humahuaca -patrimonio de la Humanidad- y en Salta y Tucumán, donde hay rocas que tienen las mismas características y edades a las halladas en Maimará.

domingo, 8 de octubre de 2017

RECORDATORIO: IX CONCURSO INTERNACIONAL DE ILUSTRACIONES CIENTÍFICAS DE DINOSAURIOS 2017

El plazo de envío será desde el 29 de julio hasta el 5 de noviembre de 2017

The works can be sent from July 29th to November 5th 2017

La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y León y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes organizan un año más el IX Concurso Internacional de Ilustraciones Científicas de Dinosaurios 2017. En esta 9ª edición, de nuevo vuelve a colaborar la empresa salense Hernáiz construcciones, a la que volvemos a agradecer su implicación en el concurso. Los premios para esta nueva edición se incrementan respecto a los de años anteriores. 

Podrán participar todas las personas españolas o de cualquier nacionalidad sin límite de edad.

El tema principal del concurso son las ilustraciones sobre dinosaurios y otros seres vivos contemporáneos suyos. Las ilustraciones pueden representar reconstrucciones de los animales en vida, en su medio o de los fósiles originales.

El plazo de envío será desde el 29 de julio hasta el 5 de noviembre de 2017.

Podéis descargaros las bases (en castellano e inglés) en el siguiente enlace: pincha aquí.

Listado de dinosaurios, otros vertebrados y plantas de la comarca de Salas de los Infantes (pincha aquí). 

Una estudiante de Geología halla fósiles de hace 66 millones de años en un contenedor de basuras

El Museo Paleontológico de Elche expone los restos de cefalópodos recuperados

Imagen de la estudiante con los fósiles - ABC
Un descubrimiento de primera línea entre desperdicios. El Museo Paleontológico (MUPE) de Elche ha incorporado a su exposición fósiles localizados por una estudiante de Geología en un contenedor de basura. Según ha explicado la directora del centro, Ainara Aberasturi, "posiblemente algún aficionado a la paleontología los recogió en alguna montaña de Alicante para su colección".

Los fósiles pertenecen al grupo de los ammonites, unos cefalópodos que se extinguieron hace 66 millones de años y que proliferaron en los mares en la época en la que los dinosaurios poblaban la Tierra y que son bastante frecuentes en el registro fósil de la provincia.

La peculiaridad de los que se exponen en el área de 'Los Secretos del MUPE' radica en que fueron recuperados de un contenedor de basura y donados al museo por una estudiante del Grado de Geología de la Universidad de Alicante.

'Los Secretos del MUPE' es el espacio situado a la entrada del museo que surgió hace seis años como área para mostrar piezas relevantes de las últimas investigaciones y para dar a conocer parte de los fondos del museo. De este modo, la exposición sirve para lanzar un mensaje de reflexión sobre la gestión que se está realizando del patrimonio paleontológico.

Por ello, ha reclamado una mejora en la gestión del patrimonio paleontológico y se ha puesto el foco en un conjunto de piezas entre las que destaca un ejemplar perteneciente al grupo de los ammonites.

Desde 1998 la legislación de la Comunitat Valenciana regula la recogida de fósiles. Sin embargo, ejemplares similares a estos son recogidos habitualmente por aficionados y curiosos sin percatarse del posible impacto sobre los yacimientos y la consiguiente pérdida de información. "Por suerte estos han terminado en el MUPE pero, ¿cuántos estaremos perdiendo?", ha comentado la directora.

Ainara Aberasturi es licenciada en Geología y Paleontología por la Universidad del País Vasco (UPV) y desarrollado parte de su trabajo en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis. Desde diciembre de 2016 es la directora del Museo Paleontológico de Elche.

viernes, 6 de octubre de 2017

Hallan restos de un reptil volador de millones de años

El Argentinodraco barrealensis dejó sus rastros en Neuquén. Medía 4 metros.

Los paleontólogos trabajan sobre el terreno para rescatar los restos.
A veces, las piedras hablan y cuentan historias de millones de años atrás. Así, científicos neuquinos y brasileños descubrieron que uno de los primeros animales que volaron por el cielo de la región fue el Argentinodraco barrealensis.

Se trata de un reptil alado de casi cuatro metros, que se alimentaba de insectos que extraía del barro con su particular pico alargado.

El hallazgo de los restos se hizo en 2011 en la excavación Futalongko, al norte del lago Barreales, donde funciona el parque paleontológico Proyecto Dino. Allí, entre otras piezas, el equipo de científicos rescató una mandíbula que se había conservado casi completa.

Tras seis años de estudios, el paleontólogo Jorge Calvo y su colega brasileño Alexander Kellner determinaron que el material pertenece a un pterosaurio o reptil volador de la variedad Azhdarchoid. El viernes pasado publicaron el descubrimiento en los anales de la Academia de Ciencias de Brasil. 
El Argentinodraco tenía mandíbulas "fusionadas" y de una forma única 
En el artículo remarcaron que se trata de un animal con "una inusual mandíbula", perteneciente al Cretácico superior, o sea, de hace 90 millones de años. De la punta de un ala a la otra medía entre tres y cuatro metros.

Los investigadores bautizaron al nuevo pterosaurio como Argentinodraco barrealensis y, en diciembre, Kellner vendrá al parque neuquino para evaluar si hay otras piezas más pequeñas que pertenezcan al mismo ejemplar. Calvo explicó que el brasileño es un experto en pterosaurios y en Barreales guardan "más material que se sacó y quizás no se reconoció, en particular dos pedacitos de cinco centímetros que creemos que podrían corresponder a este individuo".

Detalló que el Argentinodraco tenía mandíbulas "fusionadas" y de una forma única, lo que les permitió individualizar la especie. Estiman que vivía cerca de cuerpos de agua meandrosos, dentro de lo que es hoy Neuquén, y usaba su pico fino y alargado para revolver el barro del fondo en busca de gusanos.

Según Kellner, que es profesor del Museo Nacional en la Universidad Federal de Río de Janeiro, este hallazgo demuestra la variedad morfológica de los pterosaurios y sugiere un modo de alimentación distinto de lo que se conocía hasta ahora.

En 2002 se había extraído en Barreales la parte de un ala de otro pterosaurio, de un tamaño estimado de seis metros, pero los datos eran insuficientes para poder identificarlo.

Ahora, con el nuevo descubrimiento, los científicos esperan conocer un poco más sobre el comportamiento de estos reptiles voladores, que fueron los primeros en atravesar el cielo de Neuquén. 
5 son los pterosaurios descriptos hasta ahora en Argentina 
Todos tienen nombres difíciles de pronunciar: Pterodaustro, Puntanipterus, Herbstosaurus, Aerotitan y Wenupteryx. Argentinodraco significa “dragón argentino”.

Especialistas del Proyecto Dino tienen mil piezas más para analizar

En el parque natural Proyecto Dino, el equipo de paleontólogos tiene una colección de más de mil piezas fósiles para estudiar. Es material que rescataron durante años de la costa del lago Barreales y aún deben determinar a qué especie corresponde.

Jorge Calvo, responsable del proyecto, explicó que el trabajo del paleontólogo "es muy lento y se demora mucho desde que se saca el material hasta que se publica, porque así es la ciencia". Recordó que pese a eso, en 15 años de excavación lograron descubrimientos importantes, como el saurópodo gigante Futalognkosaurus dukei, los terópodos Megaraptor namunhuaiquii y Unenlagia paynemili o el pez Leufuichthys minimus.

Calvo observó que una característica remarcable del Proyecto Dino es que van revelando de a poco "todo un ecosistema de hace 90 millones de años, con las especies de animalitos conviviendo entre sí".

Indicó que trabajan con un financiamiento mínimo, pero perseveran con esta tarea.

Hallaron fósiles de un pez de más de 240 millones de años

Los restos de un pez de 240 millones de años que vivió en el Triásico medio y perteneció a una especie de la que no se tenía registro en Sudamérica fueron descubiertos en Mendoza por un equipo de investigadores del Conicet.

Se trata de un pez del grupo de los Redfieldiiformes que habitó el planeta en tiempos de Gondwana, bloque continental sur desprendido del supercontinente Pangea que al escindirse dio origen, entre otras cosas, a la Antártida y Sudamérica.

En ese entonces, lo que hoy conocemos como la provincia de Mendoza se cubría de lagos efímeros que se secaban rápidamente por la calidez del clima durante el Triásico medio, y luego de la mayor extinción de especies que se registró en el planeta, esos espacios acuáticos fueron poblados por una gran diversidad faunística.

La campaña de los expertos del Instituto Argentino de Nivología, GlacioIogía y Ciencias Ambientales (Ianigla, Conicet - UNCU - Provincia de Mendoza) y el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" (MACN, Conicet) tenía como objetivo la recolección de plantas, palinomorfos e insectos de ese tiempo histórico. Pero durante las excavaciones se encontraron con lajas que contenían pequeños peces.

jueves, 5 de octubre de 2017

Salas pedirá a Herrera apoyo para el Museo de Dinosaurios

El Pleno aprobó de forma unánime solicitar una reunión y lograr la colaboración regional en el 1,5% cultural, «porque esto lleva ya 15 años sobre la mesa»

El Museo actual apenas muestra una décima parte de sus muchos 
fondos. - M. M.
El Ayuntamiento de Salas de los Infantes solicitará una reunión con el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, para pedirle directamente su compromiso personal en la construcción del nuevo Museo de Dinosaurios, «sobre todo tras la solicitud cursada ya en agosto para optar al 1,5% Cultural del Ministerio», detallan desde Agrupación Cívica Salense (ACS).

Dicha propuesta fue aprobada por unanimidad en el Pleno celebrado la pasada semana en la localidad, en el que también se incluía instar a la Junta a que «financie a lo largo de varias anualidades, el 50% de los 4,88 millones de euros previstos de coste para el nuevo museo», añaden desde ACS. Grupo promotor de la moción plenaria, sus miembros llevan años requiriendo un compromiso regional firme, «ya que el proyecto cumple todas las normativas vigentes al respecto, y vendría a dar servicio a una instalación que a pesar de haber nacido ya pequeña, como es el actual museo, cumple con creces su labor», remarca desde ACS el concejal, Jesús Ángel González.

Así, en su propuesta ACS argumenta que el museo salense no sólo cuenta con una dirección técnica que gestiona trabajos de investigación y restauración de un equipo de expertos -«que dan lugar a artículos publicados posteriormente en revistas especializadas internacionales, y a la realización de las únicas jornadas de carácter periódico en el país sobre paleontología de dinosaurios»- detallan. «Sino que además desarrollan un sistema de visitas y charlas que han dado lugar a que más de 400.000 personas hayan pasado por él».

Por ello reprochan que la creación de un museo más grande sea un tema que lleva 15 años coleando, «y hoy sigue sin haber nada». Si bien reprochan al área regional de Patrimonio -que gestiona el burgalés Enrique Sáez como director general-, el enquistamiento del proyecto, cedieron a la petición del PSOE de retirar de la propuesta aprobada una mención directa a Sáez y «al incumplimiento del compromiso asumido por él» años atrás. «Inactividad» que le reprochan, «a pesar de tener sobre la mesa desde hace tiempo un proyecto revisado y ampliado, al que acompaña el compromiso municipal de cesión de una gran parcela para la obra, y la solicitud ya cursada de petición de ayuda también al Ministerio», recuerdan.

Más acuerdos
Acuerdo por unanimidad al que se sumaron algunos otros alcanzados a lo largo de la pasada sesión plenaria salense, como fueron las fiestas locales para el próximo año 2018 o dar forma a un nuevo contrato de concesión en el Mercado de Abastos, así como la cesión de la antigua depuradora al Colectivo Salarte con el fin de instalar un centro de creación artística.

No hubo sin embargo acuerdo en algunos otros apartados, como fue la cuenta general del año 2015, que presentó un superávit de 38.815 euros. Si bien fue apoyada por los concejales del PP y Ciudadanos (C’s), desde ACS y el PSOE se rechazó alegando el retraso de un año con que se lleva a Pleno, «además del hecho de no estar cubiertos los servicios municipales», argumentó el PSOE .

En el apartado de mociones, la propuesta de C´s sobre el expediente de la Calle Palacio fue rechazada por el Partido Popular y PSOE, al entender los populares que fue precisamente la falta de apoyo hace años por parte del portavoz de C’s, Julián Ruiz, lo que impidió su tramitación, mientras la portavoz socialista, Asun Velasco, explicó que no hay necesidad de permuta para abrir calles. Desde ACS, grupo que se abstuvo en dicha votación, González pidió a Ruiz «que se estudiara más a fondo los expedientes antes».

El arreglo del camino de Castrovido, la puesta en servicio de los semáforos de control de velocidad, el mantenimiento de pasarelas sobre Arlanza y la reducción del proyecto de ampliación del Instituto Alfoz de Lara, fueron finalmente los temas de los ruegos y preguntas.

La última cena de un ictiosaurio recién nacido

El ejemplar más joven jamás registrado de este antiguo reptil marino conservaba en lo que fue su estómago los restos de un calamar prehistórico

Recreación de la escena en la que el bebé de ictiosaurio devora un calamar.
JULIAN KIELY
Científicos británicos han identificado el ejemplar más pequeño y más joven conocido de un antiguo reptil marino llamado ictiosaurio (Ichthyosaurus communis) y han encontrado una sorpresa preservada en su estómago: los restos de un calamar prehistórico.

«Es increíble pensar que sabemos lo que una criatura de casi 200 millones de años de edad comió para su última cena. Hemos encontrado muchas diminutas estructuras en forma de gancho que se conservan entre las costillas. Son de los brazos del calamar prehistórico», explica Dean Lomax, paleontólogo y experto en ictiosaurios de la Universidad de Manchester.

«Esto es interesante porque un estudio de otros investigadores sobre un tipo diferente de ictiosaurio, llamado Stenopterygius, encontró que los ejemplares pequeños -y por lo tanto jóvenes- de esa especie se alimentaban exclusivamente de peces. Esto muestra una diferencia en la preferencia de presas en los ictiosaurios recién nacidos», añade el investigador.

El espécimen tiene una longitud total de unos 70 cm- Dean Lomax
Los ictiosaurios se extinguieron hace cerca de 90 millones de años. A menudo mal identificados como dinosaurios nadadores, en realidad eran reptiles que aparecieron antes de que los primeros dinosaurios hubieran evolucionado. La especie más grande de ictiosaurio superaba los 20 m de longitud. Muchos ejemplos tempranos fueron encontrados por el paleontóloga victoriana Mary Anning a lo largo de la costa en Lyme Regis, Dorset. Es uno de los reptiles fósiles del Jurásico temprano más comunes en el Reino Unido.

El nuevo ejemplar, de una longitud total de apenas 70 cm, pertenece a las colecciones del Museo de Lapworth de Geología, en la Universidad de Birmingham. El paleontólogo Nigel Larkin, investigador de la Universidad de Cambridge, lo limpió y estudió en 2016, reconociendo su importancia. La limpieza proporcionó a Dean la oportunidad de examinar el fósil en detalle.

Dean, quien recientemente describió el mayor ictiosaurio registrado, identificó a este espécimen como un recién nacido de Ichthyosaurus communis, basado en la disposición de los huesos en el cráneo. Ichthyosaurus communis fue la primera especie de ictiosaurio reconocida correctamente por la ciencia en 1821.

Pistas en microfósiles

Según Dean, «hay varios pequeños ejemplares de ictiosaurios conocidos, pero la mayoría están incompletos o mal conservados. Este espécimen está prácticamente completo y es excepcional. Es el primer recién nacido de Ichthyosaurus communis que se encuentra, lo que es sorprendente teniendo en cuenta que la especie fue descrita por primera vez hace casi 200 años».

Desafortunadamente, no existe registro de la ubicación y la antigüedad de la muestra. Sin embargo, con permiso, Nigel sacó parte de la roca del esqueleto para que otros colegas pudieran analizar los fósiles microscópicos que allí se encontraran. De esa forma, fueron capaces de identificar que este ictiosaurio tenía alrededor de 199-196 millones de años de antigüedad, el Jurásico Temprano.

«Muchos especímenes históricos de los ictiosaurios en museos carecen de detalles geográficos o geológicos y por lo tanto no tienen fecha. Este proceso de buscar microfósiles en su roca huésped podría ser la clave para desvelar el misterio de muchos especímenes, ya que muestra mucha información nueva que de otra manera se pierde... Por supuesto, esto requiere una investigación extensa, pero vale la pena el esfuerzo», explica Nigel.