viernes, 22 de septiembre de 2017

Huevos fósiles de colores aparecen en un nido de dinosaurio

Un equipo de investigadores de Alemania y Estados Unidos ha encontrado que un dinosaurio no aviar que vivió en lo que ahora es China puso huevos de colores: azules o verdes.   

En su artículo publicado en PeerJ, el equipo describe su estudio de los fósiles de huevo y lo que sus hallazgos sugieren acerca de la evolución de los huevos coloreados en las aves modernas.

Muchos pájaros modernos ponen huevos coloreados -algunos son monocromáticos, como huevos del petirrojo azul; otros son multicolores como los de la paloma-. Pero hasta ahora, se creía que todos los huevos de dinosaurio eran blancos porque los dinosaurios ponían sus huevos en nidos protegidos. En este nuevo esfuerzo, los investigadores han encontrado un ejemplo de un dinosaurio que puso huevos azules o verdes.

El equipo informa que el suyo fue el primer esfuerzo para estudiar seriamente el color en los huevos de dinosaurio. Se produjo después de que el equipo observó algunos huevos fosilizados de Heyuannia huangi que tenían un tinte azulado. Los investigadores habían asumido previamente que el tinte era debido a la mineralización, pero el nuevo equipo pensó que tal vez había más.

Investigaciones anteriores habían demostrado que los Heyuannia huangi eran dinosaurios con picos parecidos a los loros que caminaban sobre las patas traseras.   

El equipo utilizó la espectrometría de masas y la separación cromatográfica para observar de cerca los huevos y detectar rastros de biliverdina y protoporfirina, pigmentos que se encuentran comúnmente en huevos de color de aves de modernas. Los huevos también se remontan al período Cretácico tardío, que se desarrolló entre 100 y 66 millones de años.

El oviraptor Heyuannia huangi era un dinosaurio emplumado. Muchos de sus fósiles se han encontrado a lo largo de los años, pero hasta ahora, nadie sospechaba que pusieran huevos coloreados. El colorante, sugiere el equipo, es una fuerte indicación de que los huevos fueron colocados en nidos abiertos y que el color habría servido como camuflaje. En las aves modernas, sólo los huevos de las especies que los ponen en nidos abiertos están coloreadas.

Su hallazgo también muestra que la coloración del huevo comenzó antes de la evolución de las aves modernas; empezó con dinosaurios no aviares y se transmitió a los antepasados modernos.    

Los investigadores informan que, como resultado de su hallazgo, están estudiando otros huevos de dinosaurio fosilizados para ver si tal vez algunos de ellos también estaban coloreados.

Paleontólogas de La Plata hallaron especies de hace más de 230 millones de años

La nueva fauna es una de las más antiguas encontradas hasta el momento. Está compuesta por restos fósiles de precursores de los mamíferos, reptiles y al menos tres grupos diferentes de antecesores de los cocodrilos


Las paleontólogas del Museo de La Plata, Julia Brenda Desojo y María Belén von Baczko, identificaron un “nuevo tipo de fauna” que se desconocía. El descubrimiento provee información anatómica sustancial sobre algunas especies, por ejemplo, sobre el enigmático pariente de los cocodrilos, Tarjadia ruthae.

El Tarjadia, un cuadrúpedo fuertemente acorazado y una de las especies más abundantes de la nueva fauna, es un animal que vivió antes de la aparición de los primeros dinosaurios y mamíferos. Además, tiene una relación estrecha con otras especies halladas en Brasil, Tanzania, Escocia, Alemania y Estados Unidos.

Desojo y von Baczko, investigadoras de la División de Paleontología de Vertebrados del Museo local, trabajan desde 2011 en el Parque Nacional Talampaya, en la provincia de La Rioja. Allí, se dedican a analizar restos fósiles con un estrato geológico de más de 230 millones de años de antigüedad.

En el documento publicado el 11 de septiembre pasado en la revista Nature Ecology & Evolution se dio a conocer “una nueva fauna fósil que es más antigua que otras” halladas en la misma cuenca de origen triásico en el noroeste de la Argentina. Esta zona es particularmente importante “porque tiene dataciones precisas de sus rocas y conserva algunos de los dinosaurios más antiguos del mundo”, sintetizaron los especialistas en el tema.

“El surgimiento de los primeros dinosaurios y mamíferos que se diversificaron durante el Triásico Superior en todo el mundo fue precedido por una fase de profundos y rápidos cambios en los ecosistemas”, indicaron.

Hallan en la Antártida fósiles de pingüinos de hace 34 millones de años

Expertos del Museo argentino de La Plata y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) hallaron en la Antártida dos fósiles que corresponden a los húmeros de una especie de pingüino diminuto de 35 centímetros que vivió hace 34 millones de años.

Luego de 30 años de expediciones a la Antártida, el equipo en el que trabaja la doctora Carolina Acosta, investigadora de las entidades y autora de un estudio anterior que probó la existencia de pingüinos de alrededor de dos metros de altura en la misma zona, los paleontólogos hallaron el ave de esta especie, la más pequeña de la que se tiene registro.

"Los fósiles de pingüinos son muy comunes en este lugar, estudiamos constantemente diferentes especies, pero es la primera vez que nos topamos con uno tan chiquito", especificó en diálogo con Efe la doctora, quien añadió que esta nueva especie recibe el nombre de "Aprosdokitos Mikrotero", que significa "inesperado minúsculo".

El hallazgo tuvo lugar en la isla de Marambio en 2012, donde ahora residen pingüinos de "unos 70 u 80 centímetros", sostuvo Acosta, que subrayó que en el momento en el que existieron estas aves "convivían con otra clase que medía alrededor de dos metros".

El posterior análisis de los fósiles determinó que los investigadores estaban frente a una especie descendiente de los primeros pingüinos que arribaron a las costas suramericanas y se asentaron en Chile y Argentina y que posteriormente se trasladaron hasta Perú.

"Los huesos más pequeños que se habían encontrado allí hasta el momento doblaban en tamaño a estos", indicó la experta de Conicet.

Lo que todavía queda por averiguar son aspectos sobre su vida cotidiana, ya que no se sabe qué comían o cómo sobrevivieron a las bajas temperaturas de la Antártida y a otras especies muy superiores en tamaño.

"Normalmente los pingüinos pequeños se alimentan de peces, o como mucho, de crustáceos y krill", dijo la paleontóloga, pero al haber encontrado únicamente los húmeros de las alas y no otras partes del cuerpo como el cráneo o el pico, se "complica" deducir cuál era su fuente de alimentación.

Actualmente, en una isla cercana a Marambio existen pingüinos Emperador, la especie más grande viva, que mide entre un metro y 1,20 centímetros.

Durante las expediciones que el equipo de Acosta realiza a estas islas cada año en temporada de verano, han descubierto diferentes huesos fosilizados de pingüinos, por lo que la doctora insistió en la necesidad de estas excursiones para seguir estudiando y aprendiendo sobre estas aves.

Una rana gigante extinta era capaz de comer dinosaurios

Una rana de gran tamaño, ahora extinta, llamada Beelzebufo, que vivió hace unos 68 millones de años en Madagascar, habría sido capaz de comer pequeños dinosaurios.   

KRISTOPHER LAPPIN
La conclusión viene de un estudio de la fuerza de la mordedura de las ranas con cuernos sudamericanas del género vivo Ceratophrys, conocidas como ranas Pacman por su forma redonda característica y boca grande, similar al personake del videojuego Pac-Man. Debido a su atractiva coloración corporal, apetito voraz y cabezas cómicamente enormes, las ranas con cuernos son muy populares en el comercio internacional de mascotas.   

Científicos de la Universidad de Adelaida, de la Universidad Politécnica del Estado de California-Pomona, de la Universidad de California-Riverside y el University College de Londres, descubrieron que las grandes ranas de cuernos de América del Sur tienen fuerzas de mordedura similares a las de los depredadores de mamíferos.

"A diferencia de la gran mayoría de las ranas que tienen mandíbulas débiles y típicamente consumen pequeñas presas, las ranas con cuernos emboscaban animales tan grandes como ellas mismas - incluyendo otras ranas, serpientes y roedores y sus poderosas mandíbulas jugaron un papel crítico en agarrar y dominar a la presa", dice en un comunicado Marc Jones, biólogo investigador de la Universidad de Adelaida, en Australia. 

El estudio encontró que las pequeñas ranas cornudas, con un ancho de cabeza de unos 4,5 centímetros, pueden morder con una fuerza de 30 newtons o alrededor de 3 kg. Un experimento de escala, comparando la fuerza de mordedura con la cabeza y el tamaño del cuerpo, calculó que las ranas de cuernos grandes que se encuentran en los bosques húmedos tropicales y subtropicales de América del Sur, con un ancho de cabeza de hasta 10 centímetros, tendrían una fuerza de mordida de casi 500 N. Esto es comparable a reptiles y mamíferos con un tamaño de cabeza similar.  

 "Esto sería como tener 50 litros de agua balanceados en la punta de sus dedos", dice el profesor Kristopher Lappin, profesor de Ciencias Biológicas en la Universidad Politécnica del Estado de California - Pomona.

Basándose en su relación de escala, los científicos estimaron que la fuerza de la mordedura de la rana gigante extinta Beelzebufo -que es en muchos aspectos similar a las ranas de cuernos vivientes- pudo haber tenido un mordisco de hasta 2200 N, comparable a formidables predadores de mamíferos como lobos y tigres femeninos. 

"En esta fuerza de mordedura, Beelzebufo habría sido capaz de someter a los dinosaurios pequeños y juveniles que compartían su ambiente", dice Jones.    

Los científicos midieron la fuerza de mordida usando un transductor de fuerza hecho a la medida, un dispositivo que mide con precisión la fuerza aplicada a dos placas cubiertas con cuero cuando un animal las muerde. 

"Esta es la primera vez que se mide la fuerza de mordedura en una rana", dice el profesor Lappin. "Y, hablando por experiencia, las ranas con cuernos tienen una mordedura impresionante, y tienden a no soltarse. La mordedura de un Beelzebufo grande habría sido notable, definitivamente no es algo que me gustaría experimentar de primera mano".

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Por qué el porno de dinosaurios es vital para la ciencia

Estos animales penetraban por detrás a las hembras y se servían del agua para mantener el equilibrio.

Hay muchos tipos de porno y seguro que con el tiempo surgirán otros nuevos, como ahora existe el de realidad virtual. Así que, si la tecnología ha traído nuevas modalidades de sexo ante nuestros ojos, ¿por qué no usar las clásicas ilustraciones para hablar de la cópula en la época de los dinosaurios?

Recientemente, los creacionistas mostraron en redes un argumento más para intentar defender sus ideas: los dinosaurios no existieron porque su larga cola impediría tener entre ellos sexo para procrear. Incluso hay un meme en el que se ve a parejas de dinosaurios en ciertas posturas que explicarían cómo la penetración era imposible.

El bulo (¿cuántos animales con cola conocemos que siguen reproduciéndose?) ha dado incluso para vender tazas, pero, además, los zoólogos están respondiendo que justo el sexo entre dinosaurios es algo que necesitan para hacer su trabajo.

Ilustradores y científicos se alían para intentar esclarecer cómo eran las relaciones sexuales entre dinosaurios después de una larga época en el que este ha sido un tema tabú. En ocasiones, es investigando a sus descendientes como se estudia esta cuestión: pájaros y cocodrilos son esenciales.

La teoría más habitual es que los dinosaurios tenían, como estos animales, una cloaca, un pequeño orificio que sirve para eliminar desechos pero también forma parte del aparato reproductor. Los machos, al entrar en contacto con la cloaca femenina, inseminan a la hembra. Así, se cree que los dinosaurios debieron tener el mismo sistema de reproducción por cloacas. Esto dificulta las labores de investigación, porque en los fósiles es difícil discernir dónde estarían los genitales y el sistema reproductivo.

Ya en 1988, el paleontólogo Beverly Halstead explicó que la postura más probable para el acto sexual sería como la del perrito: el macho penetra (o algo por el estilo, porque no está claro que tuviera pene) a la hembra por detrás, con una pata apoyada sobre la espalda para unirse mejor. Esta teoría a veces se pone en duda por el gran tamaño y peso de algunas especies, ya que la postura sería casi un movimiento acrobático para ellos.

El especialista en biomecánica Robert McNeill Alexander, de la Universidad de Leeds (Reino Unido) ha comparado el apareamiento de los dinosaurios con el que la actualidad practican animales como elefantes y rinocerontes y en el que las hembras cargan con el peso del macho.

Estas investigaciones cobran relevancia porque los dinosaurios eran de gran envergadura o tenían apéndices, como cuernos, que podían dificultar la unión de los cuerpos. Un ejemplo es el del Pentaceratops, un herbívoro de ocho metros de largo y hasta cinco cuernos. ¿Cómo era el sexo con tanto objeto punzante? La opción que se les ha ocurrido a los científicos es que el macho se montara encima de la hembra para unir las cloacas y que elevara su cabeza al cielo.

Tierra y agua

Los científicos incluso contemplan la posibilidad de que, como muestra la imagen superior de un Sauroposeidon, los dinosaurios tuvieran relaciones en los mares o lagos de aquella época: existe la teoría de que los dinosaurios iban allí a tener sexo para mantener el equilibrio de sus grandes cuerpos. El Sauroposeidon, que vivió hace 110 millones de años en la zona del golfo de México, habría practicado sexo en el agua. Su cuello, de hasta 12 metros, también lo hubiese obligado a mantener la cabeza apuntando hacia arriba. Esta teoría comparte amplio espacio con la que asegura que los machos montaban por detrás a las hembras.

El tamaño… da igual

En la mayoría de imágenes que recrean el acto, los dinosaurios, presumiblemente macho y hembra, están copulando y no vemos sus genitales. Si bien parece claro que los dinosaurios se reproducían por las cloacas, no se sabe si los machos tenían pene o si, como algunos pájaros, unían su cloaca con la de la hembra para inseminar. De momento, no se han encontrado fósiles de estos miembros viriles y probablemente no los encontremos, ya que la mayoría de animales no tienen huesos en los genitales. Si hubo penes, también podrían haber estado alojados dentro de la cloaca, preparados para salir en el momento de la cópula, como sugiere la investigadora en biología evolutiva Sarah Werning.

Porno museístico en España

2 tiranosaurios copulando en el Museo del Jurásico de Asturias./Mario Modesto
Es tanta la preocupación de los investigadores por el sexo de los dinosaurios que hay incluso reproducciones de esqueletos que muestran la cópula. Y no hay que irse muy lejos para contemplarlas: el Museo del Jurásico de Asturias muestra dos tiranosaurios, uno encima del otro, en plena faena, acompañados de una imagen de cómo podría haber sido la penetración en la vida real. Todo un atrevimiento por parte de los investigadores, sobre todo porque la estructura mide más de 12 metros de altura.

Una hormiga del infierno sorprende a la comunidad científica

Atrapada hace 99 millones de años, esta clase de hormiga fue catalogada bajo el nombre científico de 'Linguamyrmex vladi'

BUENOS AIRES (Redacción) - Atrapado en ámbar, un ejemplar de una 'hormiga del infierno' de los tiempos de los dinosaurios sorprende a la comunidad científica internacional. Este espécimen, encontrado en Birmania, reveló que algunas estructuras de su cabeza estaban reforzadas con metal y según un estudio realizado por un grupo de científicos del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey, la llamada “Linguamyrmex vladi”, usaba sus asombrosas mandíbulas para capturar y pinchar o "empalar" a su presa.

Según afirmaron, en tiempos prehistóricos, cuando predominaban los enormes dinosaurios, también había criaturas con fascinantes estrategias para adaptarse al entorno hostil. Es por eso que un número de insectos extinguidos fueron aunados bajo el apodo 'hormigas del infierno' ('hell ants'), que ahora cuenta con una reciente especie encontrada en un ámbar extraído en Birmania, que tiene en su cabeza un cuerno reforzado por metales.

Atrapada hace 99 millones de años, esta clase de hormiga, que fue catalogada bajo el nombre científico de 'Linguamyrmex vladi', habría usado sus impresionantes mandíbulas similares a tijeras para capturar y pinchar su presa con una especie de cuerno en forma de pala, según indican en su estudio los científicos del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey (Estados Unidos), liderados por el doctor Phillip Barden. 

Esta nueva integrante del club de las hormigas del infierno, se unió a otros seis especímenes extinguidos que se identificaron en los últimos 20 años, encontrados en Birmania, Francia y Canadá. Y, curiosamente, todos comparten características terroríficas en sus mandíbulas y tácticas de alimentación, todas diferentes a las de las hormigas que conocemos, y en muchas oportunidades padecemos, hoy en día.

En tanto, se cree que esta criatura empaló a sus presas en el cuerno ayudándose de sus mandíbulas como cuchillas. Además, un estudio con tomógrafías ha revelado que el cuerno de Linguamyrmex vladi está reforzado con metal. Probablemente este refuerzo metálico ayudaba a conservar el cuerno intacto, según Vincent Perrichot, de la Universidad francesa de Rennes, que en 2016 publicó la descripción de otra hormiga del infierno con cuerno a la que llamó hormiga unicornio, según Barden.

Barden coincide en ese sentido, ya que algunos insectos actuales evitan o reducen el desgaste de forma similar, a base de reforzar sus mandíbulas con metales como zinc y hierro. Incluso, estiman que la L. vladi pudo ser una especie de vampiro, pues cuando sube las mandíbulas, estas forman un canal que les permitiría succionar la sangre de otros insectos cuando habitaba extensas zonas del planeta, por al menos 20 millones de años, durante el Período Cretáceo, que se inició hace 145 millones de años y terminó hace 66,4 millones de años.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Luis Chiappe El director del Museo de Historia Natural de Los Ángeles ficha talento en la UMA

«El cine ha generado una mirada limitada de la historia natural»

El profesor Luis Chiappe, sentado junto a 
Francisco Serrano,  en Málaga. :: Salvador salas
Su vida es la paleontología, pero no solo la búsqueda de fósiles de dinosaurios que le hablen. También persigue científicos muy despiertos que le aporten, como Francisco Serrano Alarcón, un investigador de la UMA al que su pasión por la ornitología de 'aves modernas' le ha llevado a ser una autoridad en el vuelo de las primeras aves. El director del Instituto de los Dinosaurios del Museo de Historia Natural de Los Ángeles se fijó hace cinco años en 'Kiko', que ahora espera elevar su vuelo científico gracias a una de las grandes instituciones de historia natural. Su mentor y contraparte científica en Los Ángeles acaricia la idea de un acuerdo con la UMA para una colaboración de largo recorrido. La historia es circular. El autor del mejor material para su tesis lo firmaba precisamente Chiappe. «¡Si yo pudiera algún día trabajar con una autoridad así!», recuerda el director de tesis, Paul Palmqvist, presente en la entrevista junto a 'Kiko'.

-Su búsqueda para conocer el pasado incluye la de científicos vivos. Supongo que la colaboración con investigadores extranjeros es parte del día a día científico del Museo de Historia Natural

-Es habitual, sobre todo en el entorno latinoamericano, algo en lo que influye la gran comunidad latina de Los Ángeles, que representa más del 50 por ciento de los habitantes. La ciencia hoy es una tarea de colaboración, mucho más que lo era hace 50 años y las investigaciones ahora tienen autoría múltiple, de países diferentes gracias a la globalización. Siempre busco esa colaboración, y como Francisco Alarcón, Quico empezó a abordar el estudio aerodinámico de las primeras aves, me interesó su labor en un tema que a mí me ha interesado toda vida profesional. Espero que esta colaboración vaya a más y permita dar visibilidad a la comunidad científica en Málaga. Siempre estoy a la búsqueda de nuevas vías para comprender mejor la biología de estas aves muy primitivas. Podemos verlas como dinosaurios emplumados pero nos permiten ver cómo desarrollaron su diversidad hasta llegar a las 10.000 especies de aves modernas. Nuestro interés se centra en conocer cómo ha evolucionado la capacidad de volar de las aves y los distintos tipos de vuelo moderno.
LAS FRASES«Nuestro interés está en la evolución de la capacidad de volar de las aves»«Un milenio es un instante en la Tierra si pensamos en un evento de hace 65 millones de años» 
-¿Dinosaurios emplumados o aves que convivían con los dinosaurios?

-Bueno, bueno. Hay dinosaurios típicos que tenían plumas, pero las aves descienden de los dinosaurios. Las aves son dinosaurios. Es algo que tenemos que ver de la misma manera que hoy convivimos con murciélagos y ballenas, mamíferos distintos. En el mesozoico, el árbol evolutivo de los dinosaurios incluía también formas primitivas y más avanzadas.

-¿El asteroide que extinguió a los dinosaurios es dogma?

-Es indudable que hubo un gran impacto de un gran asteroide en el tiempo en que el registro fósil muestra que estos animales desaparecieron. El problema eterno de la paleontología es explicar la causalidad. Es muy razonable conectar ambos hechos, pero también hay otros factores como una gran actividad volcánica. La química de la atmósfera estaba cambiando, una moraleja para el mundo moderno. Los últimos grupos de dinosaurios son los más famosos, pero entonces se extinguieron también el 50 por ciento de las especies

-¿El cambio climático nos llevará también a especies más eficientes para sobrevivir?

-Los cambios drásticos llevaron a un cambio de la biota que existía. De alguna manera puede estar pasando, pero esto hay que tener en cuenta distintas escalas. Un milenio es un instante en el planeta si se piensa en un evento de hace 65 millones de años. Las predicciones que hacemos sobre el futuro de la biodiversidad están basadas en estudios ecológicos de hace 50 años, una escala muy breve. Yacimientos como el de finca Labrea, en pleno Los ángeles, por ejemplo, nos permite otra perspectiva con registros de 50.000 años. La paleontologia es la única manera de poder entender la vida en el pasado y fundamentalmente y, lo que más nos importa, entender los cambios biológicos que son la respuesta a los cambios ambientales. Eso, cuando el clima está cambiando, nos interesa. ¿Qué va a pasar con las plantas y los animales? La paleontología tiene el handicap de que no puede acceder a la información molecular y genética de restos. El hallazgo de huevos no nos permite abordar perspectiva de la reproducción sólo aspectos de tamaño, dónde los ponían, de su metabolismo.

-¿Es una quimera volver a la vida algún tipo de dinosaurio?

-Corresponde al terreno de la ficción, a 'Jurassic Park'. Incluso en mamuts, con el elefante como representante cercano, es algo muy complejo. Si tenemos problemas para un clon de la cabra pirenaica...

-Lo dice alguien que lleva 30 años en EE UU, donde casi todo es posible.

-No es una cuestión de recursos sino de evidencia, aunque la palabra evidencia toma una dimensión diferentes y también en EE UU se pone en cuestión la evidencia.

-Usted está en la élite científica. ¿Se siente parte de las rarezas evolutivas para un latino en Estados Unidos?

-Yo no llegué al país cruzando un desierto o encima de un tren. Llegué formado. He sido exitoso profesionalmente en un ambiente competitivo y difícil. He trabajado mucho.

-El Museo de Ciencias Naturales de Los Ángeles es el segundo después del de Nueva York...

-Depende del criterio que se utilice. En cuanto a colecciones es el segundo de la colección nacional después del Smithsonian, pero no en lo que hace a números de empleados, presupuesto... Si está entre los cuatro o cinco primeros de Estados Unidos y de los grandes del mundo. Precisamente mi viaje a Europa tiene como fin una reunión en Londres de los 12 museos de historia natural más grandes del mundo. Nos reunimos desde hace un par de años.

-¿Qué tipo de cuestiones tratan?

-Intentamos trabajar en la importancia de una colección global de historia natural. Se estima que algo así como un 1,5 millones de ejemplares, plantas, animales y rocas están en esos museos, un tercio del total. Desgraciadamente, son instituciones en general pobremente financiadas por los gobiernos. Las colecciones de historia natural tienen que ver con la búsqueda de alimentos en el futuro, las enfermedades, el cambio climático, cuestiones vitales para la humanidad. Nuestro objetivo es poner en valor una colección global de historia natural, que es el resultado de 200 años de recopilar información del planeta y del sistema solar.

-Cierto cine ha hecho mucho por la divulgación aunque sea creando un estado de ilusión más que otra cosa

-El cine ha creado ilusión, interés, curiosidad pero de alguna manera ha generado también una mirada limitada sobre este tipo de colecciones de historia natural. No se limitan a comprender el pasado, sino el presente y el futuro.

-En la era del 'homo videns', el reto es complejo para ese mundo de los museos.

-Pero la tecnología genera nuevas herramientas para reactivar el interés por colecciones que pueden parecer muertas en cierto modo.

-¿Nuestras ansias de volar nos convierten en unos pájaros frustrados?

-El vuelo no define al ave. Hay muchos otros organismos que vuelan o han volado y no son aves. Desde ese punto de vista podemos sentirnos pájaros, terosaurios frustrados o murciélagos frustrados.