viernes, 26 de mayo de 2017

Nueva especie fósil de reptil marino del tamaño de un autobús

Una nueva especie de pliosaurio fósil (un gran reptil marino depredador de la era de los dinosaurios) ha sido hallado en Rusia, lo que cambia el modo en que se entiende la evolución del grupo.

Reconstrucción de Luskhan itilensis.
Según un nuevo estudio que se publica en la revista 'Current Biology', se trata de un pliosaurio excepcionalmente bien conservado y muy inusual desde el Cretácico de Rusia (hace unos 130 millones de años) del tamaño de un autobús.

Abarcando más de 135 millones de años durante la 'era de los Dinosaurios', los reptiles marinos plesiosaurios representan una de las irradiaciones más largas de tetrápodos acuáticos y ciertamente la más diversa. Los plesiosaurios poseen una forma corporal inusual que no se ve en otros vertebrados marinos con cuatro aletas grandes, un tronco rígido y una longitud de cuello muy variable.

Concretamente, los pliosaurios son un tipo especial de plesiosaurio que se caracterizan por un gran cráneo de dos metros de largo, dientes enormes y mandíbulas extremadamente potentes, convirtiéndolos en los depredadores superiores de los océanos durante la 'era de los dinosaurios'.

El espécimen fue encontrado en otoño de 2002 en la orilla derecha del río Volga, cerca de la ciudad de Ulyanovsk, por Gleb N. Uspensky, de la 'Ulyanovsk State University', en Rusia, uno de los coautores del documento. El cráneo de la nueva especie, llamado 'Luskhan itilensis', que significa 'Espíritu Maestro del río Volga', tiene 1,5 metros de largo, lo que indica que es un animal grande.

Sin embargo, su rostro es extremadamente delgado, parecido al de los animales acuáticos que comen peces, como los gaviales o algunas especies de delfines de río. "Ésta es la característica más llamativa, ya que sugiere que los pliosaurios colonizaron una gama mucho más amplia de nichos ecológicos de lo que se suponía", afirma el autor principal del trabajo, Valentin Fischer, profesor de la Universidad de Lieja, en Bélgica.

Al analizar dos conjuntos de datos nuevos e integrales que describen la anatomía y la ecomorfología de los plesiosaurios con técnicas de vanguardia, el equipo reveló que varias convergencias evolutivas (un fenómeno biológico donde las especies distantes evolucionan y se asemejan porque ocupan roles similares, estrategias y tipos de presas en un ecosistema) tuvo lugar durante la evolución de los plesiosaurios, especialmente después de un importante evento de extinción al final del Jurásico (hace 145 millones de años).

Los nuevos hallazgos también tienen ramificaciones en la extinción final de los pliosaurios, que tuvo lugar varias decenas de millones de años antes de la de todos los dinosaurios (excepto algunos linajes de aves). De hecho, los nuevos resultados sugieren que los pliosaurios pudieron recuperarse después de la última extinción jurásica, pero luego se enfrentaron a otra extinción que, esta vez, los eliminaría de las profundidades de los antiguos océanos para siempre.

jueves, 25 de mayo de 2017

RECORDATORIO: II CONCURSO DE FOTOGRAFÍA “TIERRA DE DINOSAURIOS”, 2017

Queda poco más de un mes para que finalice el plazo para que enviéis vuestras instantáneas. ¡Poned a punto vuestras cámaras y a disparar!

La Fundación para el Estudio de los Dinosaurios en Castilla y Léon convoca el segundo concurso de fotografía “Tierra de Dinosaurios” con el fin de promover un mayor conocimiento social del valioso patrimonio geológico y paleontológico de la Sierra de la Demanda burgalesa.

















PARTICIPANTES:

Podrán participar todas las personas españolas o de cualquier nacionalidad sin límite de edad. Cada autor podrá presentar un máximo de cinco fotografías.

TEMA:

El tema al que se dedica esta segunda edición, como también en la primera, es el paisaje geológico del macizo de Cameros/Demanda burgalés. Las imágenes deben ser tomadas en el entorno natural del territorio indicado que se delimita en la imagen que se adjunta en archivo jpg.

A modo de ejemplos, se señala a continuación algunos lugares geológicos de relevancia en el territorio donde se desarrolla este concurso: pliegues sinclinales de Peña Carazo y Peña Gayubar, desfiladeros de Yecla, río Pedroso y río Mataviejas, valle del Arlanza, circos glaciares de Mencilla y Neila, paso de Las Calderas, el Castillejo o las cuevas kársticas de Arlanza.

Bases: descárgatelas aquí.

Territorio indicado: Mapa (pinche aquí).

El plazo de envío será desde el 1 de marzo hasta el 30 de junio de 2017.

Huellas leonesas con 300 millones de años

No existe otra pieza de características similares en el mundo

Huellas leonesas con 300 millones de años.
Hace más de 300 millones de años, una serie de criaturas anfibias de cuatro patas y larga cola, del tamaño aproximado de un gato doméstico, se pasearon por el borde de una antigua laguna, dejando impresos en el barro fresco los contornos de sus dedos. Las había grandes, adultas, y otras pequeñas, más jóvenes, todas dedicadas a corretear por aquella orilla en varias direcciones. A pesar de sus avances en material cerebral, sin duda que aquellos seres —antecesores comunes a reptiles y mamíferos— jamás llegaron a pensar que, un día lejano, varios bípedos asombrados se afanaran tanto por extraer, recuperar y estudiar aquellas huellas fosilizadas.

«Es el hallazgo de mi vida. Y el mejor descubrimiento paleontológico efectuado nunca en León». Quien lo dice sabe de lo que habla. Es José Vicente Casado, leonés conocido mundialmente no sólo por surtir a museos de uno y otro lado del Atlántico de réplicas de dinosaurios —algunos gigantescos—, sino por ser un experto recuperador, restaurador y divulgador de fósiles y meteoritos. Casado explica que esta gran placa con unas 80 pisadas de aquellos animales —temnospóndilos se llaman— en realidad la descubrió José Luis Fuertes en la escombrera de una mina ubicada entre Babia y Laciana, y qué él la recuperó y restauró con destino a la Fundación Cultura Minera de la que participan instituciones como la Diputación y la Universidad de León.

Con los ojos brillantes por la pasión y la vehemencia que caracteriza a este infatigable combatiente del patrimonio paleontológico y estelar, José Vicente Casado comenta que los densos bosques que rodeaban la laguna por donde caminaron los temnospóndilos acabaron por formar las capas de carbón características de las cuencas leonesas. «Aquí tenemos los animales que empezaron a colonizar la tierra y a respirar aire, los primeros tetrápodos que caminaron sobre cuatro extremidades, estos también son nuestros ancestros», incidió al hablar de unas criaturas pequeñas en cuanto tamaño pero de una importancia vital —a tenor de todo lo que vino después— por cuanto ‘consiguieron’. «Unas huellas pueden informarnos de muchas cosas, y en algunos casos incluso son más elocuentes que los huesos», dijo Casado, y mencionó detalles como el peso, la locomoción e incluso la temperatura corporal, que pueden ser conocidos gracias al análisis de la forma, disposición y profundidad de las pisadas.

El investigador, artesano y divulgador, uno de los comisarios de la exposición Fósiles. El origen del carbón que puede verse en el Museo de la Minería de Sabero hasta finales de agosto, contextualizó la importancia del hallazgo al reseñar que los dinosaurios sobre los que gira, por ejemplo, el Museo del Jurásico de Asturias, «datan de hace unos 140 millones de años, mientras que estas huellas habrían sido impresas hace entre 300 y 340 millones de años». Habitual conferenciante y participante en numerosas actividades de difusión y educación, José Vicente Casado asegura que, hasta donde él sabe, no existe en ningún otro lugar o museo del mundo unos vestigios como éstos. «Se han encontrado huellas de temnospóndilos, claro, pero no tantas, juntas, de esta antigüedad». «Son, hoy por hoy, los leoneses más antiguos», aseguró el especialista.

Más de 9.000 fósiles y piezas arqueológicas ha incautado la PDI en los últimos cuatro años

Se trata de fósiles, restos históricos y arqueológicos extraídos por desconocimiento o negocio. Bahía Inglesa, en la Región de Atacama, es el sitio más afectado. Dientes de tiburón, lo más extraído.

Científicos trabajando en Cerro Ballena, parte de la formación Bahía Inglesa,
Tercera Región, donde más se roban fósiles.
La Formación Bahía Inglesa, en la Región de Atacama, tiene uno de los yacimientos paleontológicos más productivos del país. En la extensa zona se han descubierto fósiles completos de ballenas y otros mamíferos marinos y, aunque parte de ella está protegida, es un hotspot de robo de patrimonio, que convierte a la región en la que más incautaciones de material se han realizado en los últimos cuatro años.

De acuerdo a datos de la Brigada de Delitos Medio Ambientales y Contra el Patrimonio Cultural (Bidema) de la Policía de Investigaciones (PDI), entre 2013 y lo que va de 2017 se recuperaron 9.361 piezas patrimoniales, históricas, arqueológicas y paleontológicas en el país. Las mayores incautaciones fueron en 2015, en la Región de Atacama (5.200 piezas arqueológicas-paleontológicas) y en 2013, en Valparaíso (3.169 piezas históricas de la batalla de Placilla).

Son piezas que llegan al Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) -junto a las que requisan en las aduanas-, donde permanecen en depósitos especiales para ser analizados y luego asignados a distintas instituciones especializadas, como museos, centros de investigación o docencia. “Algunas muestras sirven para exhibición, otras para capacitaciones o docencia en carreras afines (geología, biología, por ejemplo), mientras que otras son de gran interés científico”, dice Ana Paz Cárdenas, secretaria técnica del CMN.

En el depósito de paleontología del CMN hay más de 9.000 fósiles en custodia, entre restos de vertebrados marinos y terrestres, invertebrados marinos y plantas. “Los tamaños varían desde pequeños bivalvos y dientes de tiburón de un centímetro o menos, hasta troncos y ammonites de más de 70 centímetros”, señala Cárdenas.

Pérdida de información

Varios son los problemas asociados a la extracción de piezas, especialmente fósiles. El más importante es que al ser sacados de su lugar original, es difícil estudiarlos, pues el contexto en el que estaban es fundamental.

David Rubilar, jefe del departamento de Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) -que recibe algunas de las piezas incautadas-, explica que en la mayoría de los casos no sirven. “Aunque haya de por medio un acto de buena fe, al sacar la pieza del contexto estratigráfico, de la roca, pierden información acerca de la edad, datos taxonómicos, entre otros”, indica.

Según Rubilar, la recomendación, en caso de encontrar un fósil, es no moverlo, sino sacarle una foto en el lugar, y guardar sus coordenadas, para avisar al Consejo de Monumentos Nacionales. “Cuando una persona que no conoce la metodología de excavación paleontológica y recoge o excava fósiles, puede dañar el material que extrae y el material aledaño, especímenes más pequeños y estéticamente poco atractivos, pero de gran valor científico”, señala Cárdenas.

Bahía Inglesa es desde donde, históricamente, más material se extrae. Se trata de dientes de distintas especies de tiburón, entre ellos, los de Carcharocles megalodon, el más cotizado, un gigante de más de 12 metros. Otros fósiles populares en el comercio ilegal son los gasterópodos marinos (caracoles) de la zona central (comuna de Navidad) y ammonites de Coyhaique y Lo Valdés, en la Región Metropolitana, indican en el CMN.

“Bahía Inglesa sigue siendo el talón de Aquiles, hay mucha gente que vive del tráfico de fósiles, ellos siguen los afloramientos rocosos y dan con otro yacimiento paleontológico”, explica Rubilar.

El subcomisario Edgardo Rodríguez, de la Bidema Metropolitana, explica que las incautaciones se logran siguiendo desde denuncias al monitoreo de redes sociales, además de sitios recurrentes como lugares de hallazgo, donde se ubica a las personas extrayendo in situ o comercializando.

“El material fósil, por su composición, tiene un interés intrínseco, porque son bonitos o muy antiguos. Existe interés en los turistas, se las apropian por desconocimiento o con la idea de que son bonitas, pero nadie puede tenerlas sin autorización del Consejo”, señala.

Su extracción es tanto con fines particulares, de colección o ligado a la orfebrería, pero lo nuevo son agrupaciones especializadas en buscar fósiles, que ofrecen sus servicios a turistas, dice el subcomisario. “Lo que hemos estado analizando son agrupaciones aficionadas al estudio de fósiles, que hacen excursiones y van a yacimientos, enseñan técnicas para obtener un fósil, a sabiendas del daño que pueden generar. Más allá de que se apropian de la pieza en sí, existe gran pérdida por ser sacadas de contexto. También lo hacen con turistas extranjeros, como atractivo”, sostiene.

jueves, 18 de mayo de 2017

CONVOCATORIA DE EXCAVACIONES PALEONTOLÓGICAS DE DINOSAURIOS

SALAS DE LOS INFANTES. XIV CAMPAÑA. JULIO DE 2017. C.A.S.



















El Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas de los Infantes (Burgos), convoca la XIV Campaña de Excavaciones Paleontológicas en la Sierra de la Demanda.

Se realizarán las siguientes actividades:

- Excavación del yacimiento de Valdepalazuelos-Tenada del Carrascal (Torrelara, Burgos).
- Además del trabajo de campo se tiene previsto llevar a cabo actividades complementarias: conferencias formativas, visita al Museo de Salas, etc.

Las plazas disponibles son 14, con preferencia para estudiantes universitarios de Geología y Biología o titulados con experiencia previa en excavaciones paleontológicas.

- Se reservan hasta 5 plazas para interesados de la comarca.

- Las fechas en las que se desarrollará serán entre el 7 y el 23 de julio de 2017.

- El precio fijado para los asistentes es de 50 €.

- La participación en la excavación incluye alojamiento, manutención, seguro y diploma acreditativo.

La preinscripción se realizará enviando la ficha-modelo antes del 26 de mayo a la siguiente dirección:
- Por correo: Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas. Plaza Jesús Aparicio, 9. Salas de los Infantes, 09600 Burgos
- Por correo electrónico: caspaleontologia@gmail.com Asunto: excavaciones 2017.

Los seleccionados recibirán la notificación de aceptación durante los días siguientes de cerrarse el plazo de preinscripción.

Para más información:
Tel.: 947.397.001 (Museo de Dinosaurios)

Ficha de preinscripción (descárgatela aquí).

Científicos definen cómo fueron últimas 24 horas de los dinosaurios

Según la ciencia, el impacto de un asterioide con la Tierra hace 66 millones de años, provocó la desaparición de los dinosaurios y toda forma de vida existente en una tercera parte del planeta.

El cráter dejado por el impacto, se encuentra en la Península de Yucatán, México. 
(Foto: Girabsas)
Para corroborar lo anterior, un grupo de científicos se adentró en las profundidades del Golfo de México, en el cráter de Chicxulub donde impactó el asteriode, para conseguir evidencia que determinará si este fue el responsable de la extinción de los dinosaurios y cómo fueron las horas posteriores a esa catástrofe.

El impacto del asteoide de unos 14 kilómetros de diámetro, provocó un cráter  de 180 kilómetros cuadrados y 32 kilómetros de profundidad cerca de la Península de Yucatán, hasta donde el equipo logró llegar para conseguir pruebas que corroborarán las hipótesis nunca comprobadas por la ciencia.

Según la investigación, la explosión bloqueó los rayos del Sol, causando un descenso de la temperatura que duraría una década, lo que habría terminado con la mayoría de la vida que se conocía hasta entonces y que los dinosaurios que no murieron por los tsunamis, la lluvia de rocas o intoxicados, lo hicieron por la falta de alimento.



Liderados por el biólogo evolutivo Ben Garrod y por la paleontóloga Alice Roberts, el grupo de científicos considera que si el asteroide hubiera chocado contra la Tierra segundos antes o después, quizá la historia hubiera sido otra, ya que consideran que de caer en el océano Pacífico o Atlántico, lo hubiera hecho en aguas más profundas, causando un escenario diferente, aunque nadie podría explicar nunca si hubieran sobrevivido.

Joanna Morgan, de la Universidad de Texas, explicó que los 100 mil millones de toneladas de sulfato lanzados a la atmósfera por el impacto, causaron que el planeta se enfriara durante diez años y que de haber ocurrido en un océano, esto se hubiera reducido significativamente. 
“El asteroide impactó la Tierra en un lugar muy desafortunado”Joanna Morgan, investigadora de la Universidad de Texas.
Lo que sí creen los participantes de la expedición y el estudio es que de no haber desaparecido los dinosaurios, quizá el hombre nunca hubiera podido controlar la Tierra, al considerar que una tercera parte de la vida en el planeta desapareció con el impacto, entre ellos, la mayoría de los dinosaurios lo que permitió que los pequeños animales pudieran sobrevivir.

*Con información de Infobae

El Tiranosaurio rex hacía puré a sus víctimas: su mordisco, como ser aplastado por tres coches

La dentellada de esta bestia del Cretácico era la más poderosa de todos los animales vivientes o extintos sobre la Tierra

FSU
¿Quién no teme al Tiranosaurio rex? Esta bestia era un auténtico depredador, del que se dice poseía el mordisco más poderoso de todos los animales vivientes o extintos sobre la Tierra. Tanto es así que investigadores de las universidades estadounidenses de Florida y Oklahoma aseguran que el monstruo del Cretácico era capaz de hacer puré los huesos de sus víctimas con una dentellada cuya presión equivalía al peso de tres coches pequeños al mismo tiempo.

Pulverizar los huesos a mordiscos es una capacidad que normalmente se ve en los mamíferos carnívoros vivos como los lobos y las hienas, pero no en reptiles cuyos dientes no permiten masticar los huesos.

Sin embargo, los investigadores encontraron que este reptil prehistórico podía morder con cerca de 3.600 kilos de fuerza, que es más de dos veces la fuerza de mordida de los mayores cocodrilos vivos, campeones modernos en esta especialidad. Al mismo tiempo, sus largos y cónicos dientes generaban una asombrosa presión de 195.500 kilos por 6,5 cm cuadrados.

Esto permitía al feroz tiranosaurio romper el hueso durante la mordida repetitiva similar a la de un mamífero. De esa forma, «podía consumir completamente los cadáveres de dinosaurios de grandes cuernos y hadrosáuridos pico de pato cuyos huesos, ricos en sales minerales, no estaban disponibles para los dinosaurios carnívoros más pequeños y menos equipados», dice Paul Gignac, profesor de anatomía y paleontología de vertebrados en Oklahoma.

Para generar el modelo del T. rex, los investigadores se fijaron en los cocodrilos, que son parientes cercanos de los dinosaurios, y compararon los resultados con los pájaros, que son los dinosaurios de hoy en día.

A partir de su trabajo en los cocodrilos, se dieron cuenta de que las altas fuerzas de mordida eran sólo una parte de la historia. Para entender cómo el dinosaurio gigante consumía el hueso, los investigadores también necesitaban entender cómo esas fuerzas se transmitían a través de los dientes, una medida que ellos llaman presión dental.

«Que tenga una mordida muy fuerte no significa necesariamente que un animal pueda perforar el cuero o pulverizar un hueso, la presión de los dientes es el parámetro biomecánicamente más relevante», dice Erickson. «Es como asumir que un motor de 600 caballos de fuerza garantiza la velocidad. En un Ferrari, seguro, pero no para un camión de basura».

Actualmente, los desmenuzadores de hueso bien conocidos como hienas manchadas y lobos grises tienen dientes de oclusión que utilizan para fragmentar los huesos largos para acceder a la médula ósea en el interior. El Tiranosaurio rex parece ser el único entre los reptiles que logra esta capacidad similar a la de un mamífero, pero sin dentición especializada.

Según los autores, estas habilidades de alimentación sofisticadas, parecidas a las de los mamíferos modernos y sus antepasados inmediatos, en realidad aparecieron por primera vez en los reptiles durante la era de los dinosaurios.